martes, 16 de marzo de 2010

¿Por qué EE.UU. prepara un ciberejército?

BBC Mundo


Estados Unidos prepara un nuevo comando cibernético para hacer frente de manera unificada a las guerras del futuro que -el Pentágono no tiene la menor duda– tendrán un componente cibernético.

Según explica Patrick Jackson, de la BBC, se trata de USCybercom y su objetivo será mejorar la capacidad de hacer la guerra apretando unos pocos botones.

De visita en Londres para la feria de armas cibernéticas Cyber Warfare 2010, Daniel Kuehl -quien trabajó en el diseño de los ataques aéreos en la primera Guerra del Golfo- señaló un rascacielos.

"Imaginemos que en aquel edificio hay un grupo de sistemas cibernéticos, redes, routers, que militarmente debemos destruir".

"¿Cuál sería la mejor manera de hacerlo? Podemos lograrlo apretando algunos botones, o bien lanzarle media tonelada de explosivos y volarlo por los aires".

"Aunque somos muy buenos en el segundo tipo de operaciones, la primera opción tiene muchas ventajas", le dijo a la BBC Kuehl, quien ahora es profesor de operaciones de información de la Universidad de la Defensa Nacional en Washington.

Un hombre con su máquina

El experto vaticina que pronto habrá "un solo hombre a cargo de la ofensiva y defensiva cibernéticas".

Estudio de las analogías entre los sistemas de control y comunicación de los seres vivos y los de las máquinas; y en particular, el de las aplicaciones de los mecanismos de regulación biológica a la tecnología
Definición de "cibernética" según la Real Academia Española
Amit Yoran, ex director de seguridad cibernética del Departamento de Seguridad Nacional, y ahora presidente de Netwitness Corp., define la guerra cibernética como "el uso de las tecnologías de la información al servicio de la guerra".

"Eso puede implicar el uso de una red informática o un ciberataque para eliminar sistemas, volverlos inútiles y negar acceso a los sistemas a sus usuarios legítimos en momentos cruciales".

Kuehl cree que puede llegar el día en que los informáticos del Pentágono tendrán el mismo estatus de combate que los pilotos de avión en el terreno.

Estas armas de "alteración precisa" tienen la capacidad potencial de ser más eficientes y efectivas, menos dañinas y mortales que las armas cinéticas.

Pero a medida que los guerreros estadounidenses se perfeccionan, también lo hacen sus posibles enemigos.

Golpes a los bancos
En 2008, mientras el mundo estaba pendiente de los Juegos Olímpicos de Pekín, en las montañas del Cáucaso ocurría lo que se considera la primera guerra cibernética.


Según Inskter, ex miembro del MI6, Rusia y China temen que EE.UU. domine en el campo cibernético.
Georgia lanzaba misiles a Rusia, que respondía con tanques y con hackers.

La movilización de Moscú hacia Osetia del Sur fue acompañada con ciberataques a sistemas de comunicación del gobierno de Georgia y al sistema bancario.

Aunque no se conoce a ciencia cierta el grado exacto de organización militar cibernética de los rusos, y China no posee un brazo cibernético formal, la creación de USCybercom es, claramente, una respuesta a la "creciente actividad en esa área" de ambos países, señala Inkster, quien fue director adjunto del Servicio Secreto de Inteligencia británico, conocido como el MI6.

Armas de desbaratamiento masivo

Entonces ¿estamos viendo los primeros pasos de la carrera armamentista cibernética?

Nos hemos hecho dependientes de nuestras redes de información para cumplir nuestras misiones y aunque por un lado esos sistemas han mejorado mucho nuestra capacidad, también se han convertido en un blanco para nuestros adversarios
Brigadier general Charles Shugg, Fuerza Aérea, EE.UU.
"Existe preocupación en ambos países [China y Rusia] de que Estados Unidos busque lograr en el ciberespacio el mismo dominio que se percibe que tiene en materia de armas nucleares y convencionales, y en el espacio", afirma Inkster.

USCybercom reunirá en un solo órgano a los cuatro equipos cibernéticos existentes: el de la 24º Fuerza Aérea, la Décima Flota, el Cibercomando de las Fuerzas Armadas y el de la Marina.

El brigadier general Charles Shugg, vicecomandante de la 24º Fuerza Aérea, uno de los servicios armados estadounidenses, explica que la naturaleza misma de la fuerza aérea exige tener fuertes defensas cibernéticas.

"Nos hemos hecho dependientes de nuestras redes de información para cumplir nuestras misiones, y aunque por un lado esos sistemas han mejorado mucho nuestra capacidad, también se han convertido en un blanco para nuestros adversarios”, advirtió.

Una muestra del aumento de estas operaciones pudo verse en febrero, cuando la fuerza aérea premió a cinco de sus "ciberguerreros".


Para Kuehl, si EE.UU. crea este comando es porque tiene razones de peso.
Uno encabezó una operación antivirus, otro aseguró 425 portales, 650.000 computadoras personales y detectó una falla en el uso de dispositivos USB en computadoras del gobierno estadounidense.

Sin embargo, no todo el mundo está convencido de que el USCybercom valga la pena.

Los escépticos señalan que, más que armas de destrucción masiva, lo máximo que llegan a ser es armas de desbaratamiento masivo.

Pero Kuehl advierte que el hecho de que se estén tomando medidas tan serias es una clara indicación de que "la situación nos parece extremadamente grave".

EL LIBRO VIRTUAL

En su artículo The Coming Revolution, Jason Epstein defendía con entusiasmo las novedades que acarrea la edición electrónica. El escrito, publicado por vez primera en The New York Review of Books, el 2 de noviembre de 2000, causó un notable revuelo en la industria del libro estadounidense. Según sus panegiristas, Epstein fue un decidido modernizador durante su etapa como director editorial de Random House, y por motivos de orgullo literario, también figuran en su leyenda la fundación del suplemento antes citado y premios como el National Book Award for Distinguished Contribution to American Letters. De ahí que sus palabras, sobre todo en ciertos oídos, sonasen a profecía.

En los primeros escalones de esta nueva experiencia editorial, parece claro que tal culto a la novedad informática no retrocede frente a ninguna cautela bibliófila. En todo caso, está por demostrar si un nuevo dispositivo de lectura (el e-book o libro electrónico) se ofrece como una realidad posible, capaz de acompañar e incluso sustituir al libro tradicional.

En su deseo de establecer un futuro tan difícil de aferrar, hay analistas que sucumben a la tentación de predecir el fin absoluto de los sistemas de edición actuales, y trazan ese panorama a corto plazo, aun sabiendo que su lectura pertenece al campo de la hipótesis.

Visto desde esta perspectiva, resulta preferible atender a quienes atenúan la polémica.

A este propósito, he aquí unas líneas muy significativas del famoso artículo de Epstein: “Si bien las nuevas tecnologías modificarán la vía de transmisión de los libros, la tarea del autor continuará siendo esencialmente la misma que desempeñó Homero al cantar la Odisea o Dickens al presentar sus novelas, capítulo a capítulo, frente a una audiencia encantada. Por lo tanto, la experiencia de los lectores también seguirá siendo la misma, tanto si acceden a páginas electrónicas como si encargan libros en un quiosco de su barrio, donde una máquina, tan eficaz como un cajero automático, imprimirá al instante un volumen indistinguible de cualquier otro que esté impreso del modo tradicional, y no más caro de producir”.

Variantes en la transmisión digital
Los lectores que aspiran a reducir el espacio ocupado por su biblioteca ya disponen de instrumentos como el CD-Rom o el DVD, que han sustituido las voluminosas enciclopedias de antaño por ligeros discos portátiles, diseñados para facilitar la búsqueda hipertextual y el disfrute de archivos sonoros y videográficos.

La ejemplificación de esas novedades podría continuar en un catálogo muy vasto, rico y más participativo: a buen seguro, ya son legión quienes leen diarios y revistas a través de Internet, y numerosos investigadores habrán accedido a tesis doctorales a través de la Red. En todo ello hay un indudable afán de búsqueda y conocimiento que explica asimismo la buena acogida de los libros clásicos en la malla virtual.

Y es que, en efecto, son muy abundantes las bases de datos que facilitan el texto digitalizado de volúmenes liberados del derecho de autor. Sobresale entre ellos el Proyecto Gutenberg, donde se albergan numerosos títulos en lengua inglesa. El divulgador científico Arturo Escandón defiende que dicho proyecto “fue, sin duda, uno de los primeros y más importantes impulsores del libro digital. De hecho, comenzó en Estados Unidos en 1971, gracias al tesón de Michael Hart, por aquel entonces estudiante de la Universidad de Illinois, y gran defensor del acceso universal y gratuito a los fondos de dominio público. Cabe añadir que su iniciativa ha sido contrarrestada, sin suerte hasta ahora, por la industria editora norteamericana, que se empeña en hacerse con los más diversos fondos editoriales”.

Para quien, como Escandón, ha quedado fijada la correspondencia entre idioma y predominio en la Red, describir este cuadro resulta poco favorable para los hispanohablantes. “Los anglosajones –advierte– nos han sacado mucha ventaja. Grandes editoriales inglesas y norteamericanas vienen desde hace dos décadas recopilando colecciones enteras de revistas electrónicas, debidamente conectadas a buscadores que reemplazan al bibliotecario tradicional. Estos fondos editoriales contienen no sólo el catálogo sino el texto completo de los artículos. Consorcios universitarios en Europa y Estados Unidos permiten a los estudiantes acceder con una sola clave a redes que comprenden varias de estas bases de datos. En algunos casos, hablamos de más de quince mil publicaciones universitarias mensuales, aparte de periódicos de corte generalista. En Reino Unido, resalta el consorcio Athens, dependiente de National Information Services and Systems, y fundado cuando éste pertenecía a la Universidad de Bath. En total, reúne un millón de usuarios que consultan regularmente un centenar de fondos completos y catálogos bibliográficos. Desconozco la existencia de un consorcio español o iberoamericano que cumpla la misma función. La dispersión del mundo hispano y lusohablante en las redes me parece sobrecogedora, principalmente en el ámbito de la educación superior”.


¿Qué le ocurre, pues, a la inserción de nuestros clásicos en la Red?


Aquí, más que en fondos amplios debemos fijarnos en obras aisladas. En 1998 se daban a conocer varios proyectos de ese orden: bajo la dirección de Andrés Elhazaz, el Centro Virtual Cervantes acometía entre otros planes la digitalización del Quijote, en concreto el texto anotado que preparó Francisco Rico para el Instituto Cervantes.


Con parecido propósito, Eduardo Urbina, profesor de Español y Estudios Hispánicos en la Texas A&M University, encabezaba el Proyecto Cervantes 2001, concebido a finales de 1994 con el propósito de recoger las obras completas de Cervantes en varias ediciones y versiones. Siguiendo esta senda, el índice de novedades ha crecido en los últimos años de forma considerable.


Pero hay que seguir un poco más adelante.

El paso del Noroeste


Quizá de modo arbitrario, hemos pretendido reseñar, por un lado, las primeras fórmulas de edición digital (CD-Rom y DVD), y por otro, esa biblioteca sin límites que inaugura Internet. Pues bien, en medio de todo esto, aparece el siguiente eslabón, previo al libro electrónico propiamente dicho. Sabido es que la llamada librería virtual dejó abierta la oportunidad para adquirir, a través de la Red, los títulos incluidos en un determinado catálogo. De ahí a improvisar un espacio interactivo, enriquecido por reseñas y artículos, y donde fuera sencillo escoger y comprar, sólo había un paso. Paso que dieron con buena fortuna Amazon.com y otras empresas afines, responsables de introducir entre los lectores la costumbre de obtener libros en el mercado electrónico.

Por lo que hace a nuestro tiempo, es consolador y estimulante ver en este empeño los avances de la distribución editorial. Para comenzar, gracias a las tiendas virtuales, el comprador comienza a advertir lo dudoso del método que representan muchas librerías convencionales y también las grandes cadenas, por lo común sometidas a la rápida rotación del mercado y atentas al rendimiento individual de cada ejemplar. Librerías donde el fondo, cada vez más corto en clásicos, ha de ser renovado sin tregua, y que por ello contrastan con los comercios de Internet, cuyo censo de libros, quién sabe por qué azar, suele colmar nuestra necesidad de buscar nuevas referencias, por singulares que éstas sean y por alejado que se encuentre nuestro hogar del punto de venta.

En este proceso, en el cual se refleja el entusiasmo contagioso de la nueva informática, no es aventurado suponer la importancia de dos experiencias deslumbrantes: los libros a la carta, editados exclusivamente en Internet e impresos mediante ingenios cada vez más audaces; y los dispositivos electrónicos de lectura, diseñados con el afán de sustituir al clásico tomo de papel. Toda vez que la expresión libro electrónico nos ha de servir para identificar ambos hallazgos, y como presumiblemente no faltarán bibliómanos que los repudien, intentaremos entresacar, en unas cuantas líneas, varias de las sorpresas tecnológicas que han de transformar el oficio de editor.

En su libro La edición sin editores (Destino, 2000), André Schiffrin proyectaba las tinieblas del horizonte editorial contemporáneo (la concentración de empresas, el tratamiento del libro estrictamente como mercancía).

Descartando la esperanza, como quien relata un ocaso inevitable, otros autores han insistido en los mismos males, de honda raíz sociológica. Tal vez por esto valga la pena describir el nuevo escenario mercantil e intelectual que fomentan las computadoras y, en lo posible, describirlo sin fantasías ni sensacionalismo.

Imposible no acudir a los expertos.


(Este reportaje fue publicado previamente por la revista Cuadernos Hispanoamericanos

Repitamos lo ya apuntado por Arturo Escandón: “Fue un estudioso mcluhanista de las comunicaciones, Paul Levinson, quien consideró a los ordenadores como nuevos libros. Internet es ciertamente un gran libro nunca completado, de características similares al Aleph borgiano. Los saltos que permite el hipertexto, la capacidad de buscar y encontrar información, las nuevas formas de catalogarla, o desarticular nuestras inútiles o arbitrarias formas de establecer órdenes o taxonomías, configuran un espacio nuevo y dinámico que podríamos llamar libro postmoderno. La metáfora es precisamente el hipertexto, es decir, un texto que se comunica con otros textos distribuidos en una red de conexiones desconocidas”.

La historia reciente nos suministra imágenes de ese modelo. En el tablero de diseño de Vannevar Bush fue donde, hacia 1945, apareció el primer esbozo de un libro electrónico: el Memex. Dicho artefacto nunca se llegó a comercializar. Debe suponerse, no obstante, que el artilugio debió de tener cierto alcance, a causa por lo menos de su influjo en posteriores diseñadores. Bush no estaba lejos de creer que el futuro de los ordenadores pasaba por una pantalla de lectura.

El proyecto no era un juguete inconsciente, pero pasó por numerosas vicisitudes antes de convertirse en realidad. De ese proceso, mucho de lo que en rigor puede decirse queda resumido en la siguiente anécdota de Javier Sánchez Ventero, miembro del Technical Council of Software Engineering y del Institute of Electrical and Electronics Engineers: “Fueron los propios usuarios quienes dieron un paso más allá cuando empezaron a utilizar las primeras Personal Data Assistants (PDA o agendas electrónicas) armadas de conexión a la Red. Muchos de estos usuarios adquirieron la costumbre de utilizar los módem inalámbricos que incorporan estos dispositivos. De ese modo, transfiriendo desde la Red las páginas de los periódicos del día, les resultaba posible leerlos en sus agendas”.

Añádase aquí otro caso memorable: el libro electrónico que fue mostrado en la Feria de Francfort de 1998. Los primeros usuarios pudieron comprobar que, en efecto, se trataba de una máquina similar a una agenda electrónica. Denominado Rocket eBook, el instrumento era presentado por la empresa NuvoMedia. En las fotografías publicitarias, no sin intención, el artilugio de marras permitía leer una página de “Alicia en el País de las Maravillas”.

Caprichos tecnológicos


El tamaño del Rocket eBook, equivalente al de un libro de bolsillo, concentraba una tecnología muy notable. Al igual que un ordenador, permitía ajustar el tipo y tamaño de la letra, avanzar o retroceder por el texto y diseñar marcadores y notas. Además de una considerable capacidad de almacenamiento, el aparato incluía un dispositivo de recarga, mediante el cual añadir nuevos títulos a su depósito digital. Divergente en diseño, el SoftBook Reader, de la firma SoftBook Press, apareció por las mismas fechas, ofreciendo un repertorio de empleo similar al del Rocket eBook. La novedad de ambos modelos era evidente. Hasta ese momento, para leer un libro archivado en una computadora era preciso imprimirlo previamente.

Gracias a las dos primeras variantes del libro electrónico, el lector podía sustituir el papel por la pantalla del nuevo dispositivo portátil. Por otro lado, según explica Sánchez Ventero, “estos aparatos disponen de un módem para conectarse a Internet o a un centro servidor de libros, donde el cliente puede mantener su cuenta sin necesidad de disponer de espacio en el propio dispositivo. En cierto sentido, es como poseer una biblioteca privada y accesible, pero totalmente virtual”.

En enero de 2000, la compañía Gemstar-TV Guide International se hizo con las empresas NuvoMedia y SoftBook, formando el consorcio Gemstar eBook Group Limited. Un posterior acuerdo con Thomson Multimedia sirvió de preludio al lanzamiento industrial de las mencionadas patentes de libro electrónico.

Así y todo, en los meses que siguieron a esta alianza, otras corporaciones se sumaron a la competencia, inmersas en un mercado nuevo, donde prácticamente todo podía ocurrir. Vistas así las cosas, era de suponer que nuevas mejoras y enmiendas irían perfeccionando los prototipos con el fin de situarlos en el colofón tecnológico.

Si observa el catálogo de los últimos cinco años, el curioso dispone de los siguientes dispositivos de lectura electrónica: el REB1100, de RCA, diseñado como la segunda generación del Rocket eBook; el REB1200, también fabricado por RCA, esta vez a partir del SoftBook Reader; y el eBookman, cuya patente pertenece a la empresa Franklin Electronic Publishers. En las siguientes líneas de dicha lista, figuran los modelos GoReader, Palm PDAs, Handspring Visor, Compaq iPac H3600 Series, Hewlett Packard Jornada 540 Pocket PC Series, Casio Cassiopeia E-125, Casio EM500 Series Cytale y Korea eBook.

Ni que decir tiene que esta historia tecnológica no ha llegado aún a un punto satisfactorio. En 2003, los sabios de la compañía Hewlett-Packard, bajo las órdenes de Anthony Sowden, crearon otro dispositivo, esta vez muy similar a un libro convencional: un centímetro de ancho y medio kilogramo de peso, con una pantalla de alta resolución que permite pasar las páginas.

Estas declaraciones de Sowden a la BBC dejan claras las premisas del proyecto: “Lo primero que hicimos –explica– fue reconsiderar por qué los libros electrónicos no han tenido mucho éxito. Nos preguntamos qué tenía que hacer un libro electrónico. Así que, en lugar de tomar una pequeña computadora y transformarla en un libro, comenzamos con un libro y le hicimos una versión electrónica”.

En el mencionado prototipo cabían unas diez novelas de alrededor de doscientas páginas cada una. Decir esto y quedar fuera de ritmo viene a ser la misma cosa, porque el desarrollo digital hará que una biblioteca entera se comprima en este tipo de artilugios.

Sorprende que, con estos avances, haya quien se plantee el camino inverso. Así, Internet Bookmobile, de Brewster Kahle, permite transformar un libro digital en un volumen de papel, encuadernado en diez minutos por el precio de un dólar. El sueño del editor casero queda así definitivamente resuelto.

Avances y retornos


Cosa curiosa: esa fijación de jalones acaba señalando un retorno. Dice Arturo Escandón que el libro digital portátil “tratará de algún modo volver a la organización normativa de la página, que se había perdido en la lectura de la pantalla del ordenador. Es decir, repetirá el esquema del libro de papel, cuya importancia radica en el hecho de que nuestra memoria está estrechamente relacionada con la organización espacial del texto. Pero además, el libro digital va a ofrecer interacción. Es una mezcla difícil de lograr, que requiere un salto técnológico importante y cuyos efectos psicosociales aún desconocemos por completo”.

Es interesante notar que este perfeccionamiento se relaciona con otra variante de la edición electrónica, situada en distinto pórtico. Como se vio más arriba, imaginamos el beneficio que Internet ha proporcionado al lector de clásicos. Pero a ese proyecto, aún por redondear, se añade un hecho que vino a modificar substancialmente el entorno literario en la Red: la publicación de textos inéditos, cada vez más extensos.

De forma gratuita, autores noveles comenzaron a ofrecer la versión digital de sus obras, y lo más notable es que esta cortesía fue bien recibida por los internautas. Nadie se benefició comercialmente de la operación hasta que, siguiendo un plan bien estudiado, Stephen King tomó un atajo elegante.

Ya que hacemos aquí un poco de historia, debemos examinar esa nueva perspectiva del libro electrónico: esta vez publicado en Internet, adquirido mediante tarjeta de crédito y legible en el ordenador mediante un programa diseñado a tal efecto.

En marzo de 2000, la editorial Simon & Schuster editaba la novela breve Riding the Bullet, de Stephen King, exclusivamente a través de Internet. Durante las veinticuatro horas posteriores a su lanzamiento, cuatrocientos mil lectores habían adquirido el texto, vendido al precio de dos dólares y medio.

Lógicamente, la experiencia sedujo e inflamó el ánimo de los editores, que pronto comenzaron a diseñar nuevas posibilidades. Random House, Time-Warner Books, McGraw-Hill y la propia Simon & Schuster, cada una en su grada, crearon divisiones comerciales y abrieron espacios en la Red para vender nuevos libros electrónicos.

Acaso en ese punto se sitúa la diferencia más notable entre los antiguos modos de edición y los que se adivinan en el porvenir: los libros de la nueva experiencia son vendidos a través de la Red, y luego es posible disfrutarlos en la pantalla del ordenador o en dispositivos de lectura como los anteriormente mencionados. Y como el placer puede ser fetichista, quienes anhelen el tacto del papel, pueden conseguir un volumen impreso y encuadernado instalando el archivo digital en una máquina automática que, según sus promotores, será la expendedora de libros del futuro. Inscrita en lugar original, la novedad sienta las bases de una estructura productiva que, a juicio de los más entusiastas, exige el inmediato reciclaje de imprentas, empresas de artes gráficas y librerías
Tras ocupar su lugar en este escenario, Stephen King decidió afinar la propuesta. El móvil era claro: si Riding the Bullet se había comercializado tan felizmente en el circuito digital, ¿por qué no continuar la oferta prescindiendo del editor?

Así fue como, apoyándose en la publicidad obtenida, King incluyó en julio de 2000 una nueva creación en su página de Internet.

Tenía previsto publicar el folletín The Plant a lo largo de varias entregas, cada una al precio de un dólar. Paradójicamente, el escritor mejor pagado del mundo (8.272 millones de pesetas en 2000, según “Forbes”) animaba a sus lectores con la siguiente declaración: “Amigos míos, tenemos la oportunidad de convertirnos en la peor pesadilla de los grandes editores”.

Pese a un comienzo favorable e incluso embriagador, The Plant representó un ceremonial deslucido, carente del brío de su predecesor y castigado por la piratería.

Tampoco se puede decir que confirmase las virtudes de la edición electrónica: King es una franquicia literaria que siempre asegura un público numeroso. No obstante, su ejemplo, en sus innumerables posibilidades, fue deslizándose hacia otros límites.

Así, durante el verano de 2000 se añadió a Internet la edición electrónica de La resistencia, de Ernesto Sábato, a modo de avance de su versión impresa. Y el 3 de noviembre de ese mismo año, Alfaguara publicaba en otra región de la malla El oro del rey, cuarta entrega de las aventuras del Capitán Alatriste, de Arturo Pérez Reverte. Situada a lo largo de un mes en un anaquel digital, la novela del español pudo adquirirse a cambio de quinientas pesetas.

Prescindiendo de los encantos del papel, por primera vez los descifradores de la Red daban con una creación extensa e inédita de un autor europeo de fama.

Las dimensiones del negocio


Ya en el terreno práctico, esos ejemplos permitieron que comerciantes con ingenio gozasen con los mismos juegos. En abril de 2001 se presentaba en Madrid una de las primeras editoriales digitales españolas, novalibro.com, cuyo catálogo, generado por archivos informáticos, ofrecía títulos a quinientas cincuenta pesetas.

En fecha cercana, Planeta y Microsoft emprendieron un negocio afín: la librería virtual veintinueve.com. En definitiva, dos facetas del mismo comercio: la venta de libros a través de un servicio digital (al estilo de Amazon.com) y la edición exclusiva de textos no impresos (emulando a King y a otros como él).

Renovando el procedimiento, Internet ha divulgado un modelo de autopublicación que también propone inconvenientes. Uno, acaso el más grave, la ausencia de filtros, ha sido reiterado por quienes destacan la vulgaridad literaria de la mayoría de los textos que transitan por la Red.

Existe asimismo un riesgo de monopolio, como denuncia el editor chileno Álvaro Rojas, responsable de internet-edition.com: “La firma Gemstar mantiene un servidor o computador central conectado permanentemente a la Red en el que están los libros electrónicos con el formato que ellos han definido. El cliente solamente puede comprar los libros desde ese servidor y los obtiene solamente en ese formato. Gemstar intenta que las editoriales pacten con ella, en condiciones poco ventajosas, la publicación de sus fondos editoriales. El empeño de los organizadores de esta compañía es lograr que las editoriales –que ellos denominan publishers– entreguen sus manuscritos y los derechos que sobre éstos tienen, a cambio de un porcentaje del precio de venta. Porcentaje que equivale aproximadamente a un 5%, a cambio de entregar a Gemstar todo el trabajo de distribución y comercio en la Red”.

Como casi ha logrado el monopolio en la fabricación de dispositivos de lectura (recuérdese cómo se hizo con NuvoMedia y SoftBook), Gemstar eBook Group Limited “pretende manejar todo el negocio editorial en la Red, y está intentando repetir la historia del éxito de Bill Gates, pero esta vez con los libros. Sin embargo, resulta evidente que la suya es una batalla perdida. En primer lugar, porque las editoriales y los autores no se sienten seducidos por la oferta leonina de Gemstar. En segundo término, porque la venta de sus aparatos progresa de un modo irregular: si los clientes pagan 450 dólares por un dispositivo lector, es lógico que quieran leer libremente todos los libros que se ofrecen en el mercado. Y eso es algo que pueden hacer sin limitarse al formato exclusivo de Gemstar: por ejemplo, la oferta de la editorial inglesa Barnes and Noble es muy grande y sus libros electrónicos tienen un formato universal”.

Predicciones y dilemas

Los cálculos de Álvaro Rojas, pese a tener ya cinco años de antigüedad, resultan reveladores: “El costo de una edición electrónica ronda el 25% del costo de una edición impresa convencional. El trabajo de los especialistas que dan forma al libro electrónico es relativamente caro y las instalaciones necesarias para hacerlo también lo son, pero están al alcance de muchos en Europa o los Estados Unidos. En el fondo, la clave del asunto reside en el conocimiento de los métodos más que en la maquinaria o en los materiales. Por todo ello, está claro que se editará mucho más que antes, y por fin el lector estará seguro de que no se perderá a un genio de las letras porque ningún editor quiso editarlo”.

Semejante trastocamiento del escenario provoca no sólo un nuevo tipo de relaciones entre el escritor y sus lectores, también un cambio de registro en cuanto a los beneficios y, como veremos, en lo que concierne a los derechos de autor.

Desde su origen, el deseo de abaratar y, por ende, difundir en mayor grado el producto actúa como impulsor de estas iniciativas (Stephen King y Pérez Reverte defendieron ese argumento). Pero al obrar de precursores, estos proyectos desarticulan viejas categorías y plantean nuevos problemas.

Por su carácter admirable y cautivador, el objeto que llamamos libro implica fetichismo, culto y placer sensorial, no necesariamente relacionados con su lectura. En contraste, el libro electrónico se convierte en un puro dispositivo legible, extremadamente provechoso, dúctil y más duradero, pero sin latencias connotativas.

Se ha conjeturado que éste es un problema básico del comercio, pues muchos volúmenes se adquieren por gusto, costumbre y afán de colección, pero no para leerlos. En esta línea, resulta difícil imaginar que un libro electrónico sea comprado con un propósito ajeno a su lectura o consulta.

No ignoremos otros inconvenientes. Para cumplirse la expectativa más feliz, han de darse una serie de condiciones, y la primera es ésta: una mínima compatibilidad de formatos para toda la maquinaria, que además redunde en su seguridad. Hasta el momento, las técnicas criptográficas de protección se han desarrollado en competencia con la piratería informática. Pues bien, lo mismo que las transacciones monetarias, la propiedad intelectual también ha de quedar salvaguardada mediante la criptografía.

Cuestión de derechos


“El libro electrónico –explica Sánchez Ventero– se adquiere mediante los habituales procedimientos de compra en la Red, y luego se transfiere desde la tienda virtual hasta la computadora del comprador. Además del libro, dicho cliente recibe, de forma gratuita, una copia del programa que permite leer el ejemplar. En la actualidad, este mercado se reparte entre los programas Acrobat e-book Reader y su variante de la marca Microsoft. En teoría, una asociación entre el número de serie de este programa y el e-ISBN del libro (su ISBN digital) evita que el usuario pueda hacer copias piratas. Pero, insisto, esa imposibilidad es tan sólo una teoría”.

En segundo lugar, sería deseable un análisis profundo de la nueva perspectiva financiera. Si es cierto que, mediante ese modelo editorial, cabe reducir gastos de producción, almacenamiento, distribución e inventario, quién sabe hasta dónde repercutirá todo ello en la ganancia de los escritores, y en qué medida perjudicará al gremio de los libreros.

Imposible llegar a conclusiones. En todo caso, es de sospechar que no siempre se cumplirá el pronóstico de Epstein, quien vaticina un generoso incremento de los derechos de autor.

Nadie ignora que las novedades tecnológicas suelen originar el entusiasmo de los analistas. En el caso del libro electrónico, al arrebato no se le pone freno. Los portavoces de Microsoft aseguran que dentro de veinte años, el noventa por ciento de todos los títulos llegarán simultáneamente al mercado en papel y en formato digital.

A comienzos del nuevo siglo, la consultoría PricewaterhouseCoopers publicó que en el año 2004, el 26 por ciento de los libros vendidos serían electrónicos, incluyendo en esta categoría los dispositivos especiales de lectura, los volúmenes impresos y encuadernados en máquinas expendedoras, y los títulos adquiridos en la Red, en forma de archivo digital. El equipo de cabalistas de Andersen Consulting ubicó ese optimismo en 2005: nada menos que veintiocho millones de personas participarían en el festín electrónico.

Lo cierto es que esos datos, más que confirmados en 2007, muestran con claridad que este era un futuro fácil de predecir.

Preferimos ahorrar al lector otros informes. En indicaciones así, brilla un mercado en alza, y su fórmula es la misma que impulsó otros hallazgos de la cibercultura.

Además, de acuerdo con Sánchez Ventero, la tecnología ofrecerá nuevas vías de salida, a cual más prodigiosa: “El interior de un dispositivo SoftBook resulta similar al de un ordenador portátil, por lo que la lectura puede llegar a amenizarse con sonidos. Así, pues, estamos ante una futura fusión de libro y audio-libro. Por ahora, la ligereza del plástico de la carcasa no evita que el SoftBook pese casi el doble que un libro del mismo tamaño. Pero los próximos saltos tecnológicos nos traerán nuevas sorpresas. El llamado papel electrónico, en estado de gestación en el Massachussets Institute of Technology (MIT) y en el Palo Alto Research Centre (PARC), ha de aligerar el peso y el tamaño de estos dispositivos, popularizándolos mucho más. Con un grosor ligeramente mayor que el del papel de elevado gramaje, llegará a disponer en breve de las mismas características que hoy poseen los monitores de los ordenadores portátiles y las agendas electrónicas. Para hacernos una idea de lo que esto supondrá, pensemos que la pantalla suele ocupar el 50% del espacio de una agenda. Con este papel digital, el dispositivo podría llegar a ser tan grueso como un disquete”.

Por otro lado, según Álvaro Rojas, este portentoso papel electrónico, equivalente a una finísima pantalla de ordenador, ha de poner en acción otras maravillas: “podrá ser encuadernado en un libro con las páginas que sean necesarias. Ciertamente, el objeto tendrá el aspecto exacto de un libro, pero será un computador altamente especializado en el que se podrán guardar varios libros: los que aparecerán tipográficamente en cada página dando una orden electrónica. Se cumplirá así el sueño de Borges de tener un libro de todos los libros”.

Tras su comercialización en 2007, el Sony Reader y un nuevo dispositivo de Amazon, el Kindle, son los nuevos eslabones que se incorporan a esta cadena de artilugios de lectura. Con un excelente futuro por delante, el Kindle, presentado como el iPod de los libros, ofrece importantes prestaciones como lector portátil, capaz de almacenar casi una biblioteca en un volumen inferior a los 300 gramos.

Hasta aquí, diríase que bastan el autor, el lector y una línea digital para determinar el nuevo paradigma que anunciaba Jason Epstein. Si es cierto que todo ello ha de resolver satisfactoriamente los problemas del mundo editorial, ya sólo resta una duda por descifrar: el número de personas que en ese porvenir tan próximo han de buscar sentido en los libros, bien sean éstos de papel o de cuarzo líquido y multiforme.

el hecho de que Charles Darwin haya presenciado un terremoto de magnitud 8,2 en Chile, en 1835, lo ayudó a desarrollar la teoría de la evolución

Un historiador británico afirma que el hecho de que Charles Darwin haya presenciado un terremoto de magnitud 8,2 en Chile, en 1835, lo ayudó a desarrollar la teoría de la evolución de las especies.

En entrevista con la BBC, John van Wyhe, fundador del sitio Darwin Online, explica que el famoso naturalista británico estuvo en el país sudamericano en 1835, en medio de su expedición en barco que lo hizo recorrer medio mundo durante cinco largos años.

El día 20 de enero de aquel año, según el Servicio Geológico de Estados Unidos, US Geological Survey, un terremoto de magnitud 8,2 afectó la región causando la muerte a 500 personas.

Aquel sismo ocurrió alrededor de las 11:00 am (hora local) y duró cerca de dos minutos. Igual que el terremoto del pasado 27 de febrero, el movimiento telúrico de hace 175 años afectó principalmente la ciudad de Concepción, que quedó destruida en apenas seis segundos.

El profesor de Historia de la ciencia de la Universidad Nacional de Singapur explica que, en el momento del terremoto, Darwin se encontraba cerca de Valdivia, ubicada a 322 kilómetros del epicentro.

"Yo estaba en tierra firme descansando en un césped. (El terremoto) vino de repente y duró dos minutos (aunque pareció mucho más). El sismo era muy notable; a mí y a mi sirviente nos pareció que la ondulación venía del este (...) Un terremoto como este destruye las asociaciones más antiguas, el mundo, el emblema de todo aquello que es sólido", describió Darwin en su diario.

El investigador viajó entonces a la ciudad de Concepción, donde llegó el día 4 de marzo.

Terrible e interesante


El investigador viajó a Concepción para observar los daños del terremoto de 1835.

"Es lo más terrible, y sin embargo, el espectáculo más interesante que jamás haya presenciado", escribió Darwin tras encontrar la ciudad en ruinas. Como se muestra en la ilustración de arriba, la catedral de la ciudad se había desmoronado.

"Combinando sus propias observaciones con la de muchos residentes locales, Darwin intentó reconstruir el evento y entender por qué había ocurrido. Él descubrió que tres volcanes habían entrado en erupción a lo largo de la costa chilena casi simultáneamente en el momento del terremoto", explicó van Wyhe.

Darwin observó que, debido al terremoto, la costa había aumentado en relación al nivel del mar. En el punto donde rompían las olas contra las piedras de la isla de Santa María, por ejemplo, era tres metros más bajo que lo normal.

Aquella observación llevó al investigador a estar de acuerdo con las teorías que defendían que el planeta Tierra está en una constante y lenta mutación.

"Esa experiencia fue muy importante para Darwin porque él ya había leído mucho sobre las constantes alteraciones del planeta Tierra, pero es en Chile donde puede presenciar y estudiar ese fenómeno con sus propios ojos", le dice van Wyhe a la BBC.

"(Esa observación) fue una de las principales influencia que llevaron a Darwin a preguntarse cómo los seres vivos sufrían mutaciones para adaptarse a un mundo siempre en mutación. Su respuesta fue, está claro, evolución, o que las nuevas especies son descendientes genealógicas de antepasados, adaptadas de acuerdo a la selección natural del ambiente de cada una", señala van Wyhe.

"El reciente trágico terremoto demuestra, como bien sabía Darwin, que nuestra Tierra no es estática. Ella está cambiando, está evolucionando", concluye el historiador.

EL SIMBOLISMO DEL CUERPO HUMANO

EL SIMBOLISMO DEL CUERPO HUMANO

PARTE I


http://vajarayana.wordpress.com/2007/10/08/anatomia-oculta-del-hombre/







Cabeza de Minerva
(pintura de Mihran K. Serailian) (1)






En la Escritura se nos dice que Dios hizo al hombre a su propia imagen y semejanza. Así ha sido declarado no solamente en la Biblia Cristiana, sino también en la mayoría de los escritos sagrados de los seres iluminados. Los patriarcas judíos enseñaron que el cuerpo humano es el microcosmos, o pequeño cosmos, hecho a la semejanza del macrocosmos, o gran cosmos. Esta analogía entre lo finito y lo infinito se ha dicho que es una de las claves por la cual se pueden develar los secretos de la Sagrada Escritura.

El Viejo Testamento es un libro de texto fisiológico y anatómico para aquellos que son capaces de leerlo desde un punto de vista científico. Las funciones del cuerpo humano, los atributos de la mente y las cualidades del alma humana, han sido personificados por los sabios de la antigüedad, y un gran drama ha sido elaborado acerca de sus relaciones entre si mismos y con los demás. Al gran egipcio semidios Hermes, la raza humana debe su concepto sobre la ley de analogía. El gran axioma hermético fue: “Como arriba es abajo; como abajo es arriba.”

Todas las religiones antiguas estaban basadas en el culto a la Naturaleza, el cual, en una forma degenerada, ha sobrevivido hasta nuestros días como culto fálico. La adoración de las partes y funciones del cuerpo humano comenzó en el último período de los Lemures. Durante la época Atlante esta religión dio lugar al culto del sol, pero incorporando en sus doctrinas muchos de los rituales y símbolos de la creencia anterior.

La construcción de los templos en la forma del cuerpo humano es una costumbre común a todos los pueblos. El tabernáculo de los judíos, el gran templo egipcio de Karnak, las estructuras religiosas de los sacerdotes hawaianos, y las iglesias cristianas dispuestas en forma de cruz, son ejemplos de esta práctica.

Si el cuerpo humano fuera extendido sobre uno de estos edificios, con los brazos abiertos, se vería que el altar mayor ocuparía la misma posición relativa que el cerebro ocupa en el cuerpo humano.

Todos los sacerdotes de la antigüedad conocían anatomía. Aceptaban que todas las funciones de la Naturaleza eran reproducidas en pequeño en el cuerpo humano. Por lo tanto, consideraban al hombre como un libro y enseñaban a sus discípulos que entender al hombre era comprender el universo. Aquellos sabios creían que cada estrella en el cielo, cada elemento en la tierra y cada, función en la Naturaleza, estaba representado en el cuerpo humano por su correspondiente centro, polo o actividad.

Esta correlación entre la Naturaleza y la naturaleza interna del hombre que estaba oculta para las masas constituía las enseñanzas secretas del antiguo sacerdocio. La religión era considerada mucho más seriamente que lo que es en nuestros días, por los atlantes y egipcios. Era la vida misma de estos pueblos. Los sacerdotes tenían un control total sobre millones de ignorantes hombres y mujeres, a los cuales se les había enseñado desde su infancia que estos patriarcas, con sus atavíos y luengas barbas, eran los mensajeros directos de Dios; y se creía que toda desobediencia a lo ordenado por los sacerdotes atraería sobre la cabeza de los transgresores la cólera del Todopoderoso.

El templo dependía de su apoyo, basado en su secreta sabiduría, la cual daba a los sacerdotes control sobre ciertos poderes de la Naturaleza y los dotaba de una sabiduría y comprensión enormemente superior al estado seglar que ellos controlaban.

Esos sabios comprendieron que en la religión había algo mucho más grande que el mero canto de mantrams e himnos; ellos comprendieron profundamente que la senda de la salvación sólo puede ser recorrida con éxito por aquéllos que tienen conocimiento práctico y científico de las funciones ocultas de sus propios cuerpos. El simbolismo anatómico que ellos desarrollaron para perpetuar este conocimiento ha llegado hasta la cristiandad moderna, pero, aparentemente, su clave parece haberse perdido. Es una tragedia para los religiosos el estar rodeados por cientos de símbolos que no pueden comprender; pero, es más triste aún que ellos hayan llegado a olvidar totalmente que estos símbolos tienen otro significado que las tontas interpretaciones que ellos a su manera han urdido.

La idea predominante en la mente de los cristianos de que su creencia es la única y verdadera doctrina inspirada, y que vino huérfana al mundo, es irrazonable en extremo. Un estudio comparativo de las religiones prueba, sin lugar a dudas, de que la cristiandad ha mendigado, pedido prestado o se ha apropiado de los conceptos y filosofías de los tiempos antiguos y de los paganos del medioevo. Entre los símbolos y alegorías religiosas que pertenecían al mundo antes de la aparición de la cristiandad, hay algunos que nosotros deseamos someter a vuestra atención.

Los siguientes conceptos y símbolos cristianos son de origen pagano:

La cruz cristiana viene de Egipto y de la India; la triple mitra, del culto de Mithra; el cayado, de los Misterios Herméticos y Grecia; la inmaculada concepción, de la India; la transfiguración, de Persia; y la trinidad, de los Brahamanes. La Virgen María, como la madre de Dios, se encuentra en una docena de diferentes creencias. Hay más de veinte salvadores del mundo crucificado. El campanario de la iglesia es una adaptación de las pirámides y obeliscos egipcios, en tanto que el diablo de los cristianos es el Tifón de los egipcios con algunas variantes.

Mientras más profundiza uno el problema, mejor comprende que no hay, realmente, nada nuevo bajo el sol.

Un sincero estudio de la fe cristiana demuestra, claramente, que es la evolución natural de las doctrinas primitivas. Hay una evolución en la religión así como en la forma física. Si aceptamos e incorporamos en nuestras doctrinas el simbolismo religioso de cerca de cuarenta pueblos, esto nos permitirá comprender (al menos en parte) el significado de los mitos y alegorías de lo que hemos tomado prestado, y no ser más ignorantes que aquéllos a las cuales hemos recurrido.

Este pequeño libro está dedicado a procurar explicar el problema de la relación que existe entre el simbolismo del antiguo sacerdocio y las funciones ocultas del cuerpo humano.

Primero debemos comprender que se supone que toda escritura sagrada está sellada con siete sellos. En otras palabras, que se requieren siete interpretaciones completas para entender plenamente el significado de las revelaciones filosóficas antiguas, que nosotros hemos preferido llamar Escritura Sagrada. La escritura no debe entenderse como algo histórico. Aquellos que interpretan su significado literal, comprenden la parte mínima de ella.

Es un hecho bien conocido que, por razones de índole dramática, Shakespeare juntó en sus obras caracteres de individuos que habían vivido en épocas distintas separados por cientos de años; pero Shakespeare no estaba escribiendo historia sino drama. Lo mismo ocurre con la Biblia. La Escritura deja a los historiadores envueltos en desesperante desconcierto al formular su auto contradictorias tablas cronológicas, en las cuales la mayoría de ellos quedarán esperando el día del juicio final.

La Escritura brinda excelentes temas para debatir, y también es un terreno propicio para las discusiones sobre nimiedades, respecto a términos y ubicación de desconocidas ciudades.

La mayoría de las ciudades de la Biblia, hoy señaladas en las guías, recibieron su nombre cientos de años más tarde al nacimiento de Cristo, por peregrinos que suponían haber ocupado lugares próximos a los mencionados en la Biblia. Todo esto puede convencer a algunos, pero, para el pensador es de una evidencia concluyente que la historia es lo menos importante de la Escritura.

Cuando la emperatriz Elena, madre de Constantino el Grande, visitó Jerusalén en el año 326, descubrió que no sólo había desaparecido toda traza de cristiandad, sino que un templo dedicado a la diosa Venus permanecía en pie, sobre la colina hoy aceptada como el Monte Calvario. ¡Cerca de cuatrocientos años después de la muerte de Cristo no había, aparentemente, nadie en la Tierra Santa que hubiese oído hablar de él! Esto no implica necesariamente que él no haya vivido, pero si que el halo de milagros y atmósfera sobrenatural con que lo rodea la cristiandad moderna es grandemente mitológico.

Semejante a todas las otras religiones, la fe cristiana ha acumulado una colección de fantásticas leyendas que despiertan la superstición y que son sus propios enemigos, porque ellos han tomado al simple moralista de Nazareth – el hombre que amaba a sus prójimos – y construyeron una superestructura de idolatría que nadie ama y sólo sirve a su propio fin.

Así como Buddha en la India reformó, meramente, los conceptos que se tenía sobre Brahman en sus días, Jesús dio nueva forma a la fe de Israel y dio a sus discípulos y al mundo una doctrina basada sobre lo que había estado antes establecido, pero remodelada para enfrentar los problemas y necesidades de su pueblo. Los esenios que educaron a Jesús eran de origen egipcio o hindú, y su fe tomó lo mejor que había en el pasado.

Los recuerdos preservados son sumamente alegóricos, y el hombre simple es sumergido por ellos en un inmenso mar de súper naturalismo. Esto no fue hecho enteramente sin propósito, pues, así como Shakespeare se tomó la licencia de utilizar la historia para presentar verdades esenciales, parece ser que, del mismo modo, los historiadores de Jesús usaron el carácter del hombre como base fundamental de un gran drama. Él deviene el héroe de un relato siete veces sellado, y aquellos cristianos que han estudiado los símbolos pueden conseguir con ese relato la clave de los verdaderos Misterios Cristianos.

Entonces, ellos comprenderán que la Escritura es la eterna historia; que ella no pertenece a ninguna nación o pueblo en particular, y que sólo es narración o relato de todas las naciones y todos los pueblos.

Es una cosa maravillosa, por ejemplo, estudiar la vida de Cristo a la luz de la astronomía, pues él deviene el sol, y sus discípulos los doce signos del zodíaco. Entre las constelaciones encontramos las escenas de su ministerio, y en la precesión de los equinoccios el relato de su nacimiento, crecimiento, plenitud y muerte por los hombres. Por otra parte, las atormentadas substancias químicas en la retorta nos revelan simbólicamente la vida del Maestro, pues, con la clave de la química la Escritura se convierte en otro libro.

En este librito, en particular, sin embargo, nos referiremos solamente a la relación que existe entre estas alegorías y el cuerpo humano.

Descubrimos que la vida de Cristo, como la encontramos en los Evangelios, ha sido conformada artificiosamente hasta coincidir perfectamente con las vidas de una docena de salvadores de la humanidad, porque todos ellos son, también, mitos astronómicos y fisiológicos. Todos estos mitos nos llegan a nosotros desde la más remota antigüedad, en cuya época las razas primitivas utilizaban el cuerpo humano como la unidad simbólica, y los dioses y demonios eran personificados en los órganos y funciones del cuerpo.

Entre ciertos escritores cabalistas vemos que la Tierra Santa era delineada sobre la base del cuerpo humano, y las diversas ciudades se muestran como centros de conciencia en el hombre.

Aquí se encuentra un maravilloso campo de estudio para aquéllos que quieran investigar profunda y sinceramente los antiguos Misterios.

Nosotros no abrigamos la esperanza de agotar el tema, pero si vosotros obtenéis con este librito la clave para seguir esta línea de pensamiento hasta que logréis que sea vuestro íntimamente, se abrirá para vosotros, al final, uno de los secretos del Libro Divino de la Revelación.











LOS TRES MUNDOS

PARTE II

De acuerdo con las Escuelas de Misterios el cuerpo humano está dividido en tres grandes partes, y, en analogía con esto, el universo externo se dice que esta compuesto de tres mundos: cielo, tierra e infierno. El cielo es el mundo superior y por alguna razón desconocida se supone que está arriba, aunque Ingersoll ha probado concluyentemente que debido a la rotación de la tierra, arriba y abajo son siempre lugares cambiables.

Casi todas las religiones enseñan que Dios mora en el cielo. A sus componentes se les enseña que Dios está sobre ellos, por eso levantan sus manos en la oración y elevan sus ojos hacia el cielo al implorar o pedir algo. En algunos países se supone que Dios mora en la cima de las montañas, que son los lugares más elevados del mundo. Dondequiera que él esté y quienquiera que sea, el lugar de su morada está arriba, desde donde protege al mundo de abajo.

Entre el cielo de arriba y el infierno de abajo está la Tierra, llamada por los escandinavos Midgard, o jardín del medio. Está suspendida en el espacio y constituye la morada de los hombres y otros seres vivientes. Está conectada con el cielo por un arco iris que hace de puente y por el cual los dioses descienden. Sus cráteres volcánicos y fisuras, se dice que sirven de conexión con el infierno, el lugar de la oscuridad y el olvido. Aquí, “entre los dominios del cielo y de la tierra que maneja”, como dice Goethe, existe la Naturaleza. La verde campiña, los corrientes ríos, el poderoso océano, existen sólo en el mundo medio, el cual es una especie de campo neutral, en donde las huestes del bien y del mal libran su eterna batalla de Armageddon.

Abajo, en oscuridad y en llamas, tormentos y sufrimientos, esta el mundo de Hel, el cual nosotros hemos interpretado como infierno. Es lo más bajo; porque, seguramente, así como pensamos del cielo como lo de arriba, lo hacemos del infierno como lo de abajo, mientras que este lugar medio (Tierra) parece ser como la línea divisoria entre ambos. En el infierno están las fuerzas del mal, las lágrimas, los profundos dolores, los poderes destructivos, los cuales están siempre produciendo aflicción a la Tierra y luchando, incansablemente, para derribar el trono de los dioses en el cielo.


Este sistema en su totalidad es un mito anatómico, pues el mundo celestial de los antiguos – el templo de la justicia en la cima de la montaña – era el cráneo con su divino contenido. Es el hogar de los dioses en el hombre. Se lo denomina con el término de arriba porque ocupa el extremo norte de la columna vertebral humana.

Se dice que el templo de los dioses que gobiernan la Tierra está en el Polo Norte, el cual es, mencionándolo de paso, el hogar de Santa Claus, porque el Polo Norte representa el lado positivo de la columna vertebral del “Señor planetario”. Santa Claus, saliendo de la chimenea, con su ramita de siempreviva (Árbol de Navidad), en la estación del año cuando la Naturaleza esta muerta, tiene una hermosa interpretación masónica para aquéllos que quieran estudiarla.

Lo mismo es cierto respecto al maná que descendía para alimentar a los Hijos de Israel en el desierto, porque este maná es una sustancia que desciende por la médula espinal desde el cerebro. Los hindúes simbolizan la espina dorsal como el tallo del loto sagrado; por lo tanto, el cráneo y su contenido está simbolizado por la flor. La columna vertebral es la escala de Jacob, conectado el cielo con la Tierra, mientras que los treinta y tres escalones son los grados de la masonería y los años de vida de Cristo. En lo alto de estos escalones, el candidato asciende en el plano de la conciencia para alcanzar el templo de la iniciación, que se halla colocado en la cima de la montaña. En este lugar majestuoso, con su cúpula arriba de todo, con un agujero en su piso (foramen magnum), es donde se dan las iniciaciones del gran misterio. Las montañas de los Himalayas con sus picos, representan los hombros y la parte superior del cuerpo. Son las montañas más elevadas de la Tierra. En alguna parte, sobre la cima más alta, se levanta el templo, descansando (como en el cielo de los griegos) sobre los hombros de Atlas.

Es interesante notar que la vértebra superior de la columna vertebral del hombre es llamada atlas y sobre ella descansa la base del cráneo. En el cerebro hay un número de cavidades y circunvalaciones, y en ellas (según las leyendas orientales) viven los sabios – los yoguis y hermitaños -. Las cavernas de los yoguis, se dice, están ubicadas en los lugares cercanos al nacimiento del río Ganges. Toda religión tiene su río sagrado. Para los cristianos es el Jordán; para los egipcios, el Nilo; y para los hindúes, el Ganges. El río sagrado es el canal espinal que corre entre los picos de las montañas. Los santos, en su retiro, representan los centros sensorios del ojo espiritual ubicado en el cerebro humano y son los siete durmientes, del Corán, quienes deben permanecer en la oscuridad de sus cavernas hasta tanto el fuego espiritual los vitalice.

El cerebro es la habitación de arriba a que se refieren los Evangelios, en donde Jesús se encontraba con sus discípulos, y se ha dicho que los discípulos representan las doce sinuosidades del cerebro. Son estos doce senos del cerebro los que más tarde envían sus mensajes por medio de los nervios, al cuerpo que está abajo, para convertir a los Gentiles, o predicar el Evangelio a campo abierto. Estas doce sinuosidades se reúnen alrededor de la abertura central del cerebro (el tercer ventrículo), el cual es la santidad de santidades – el asiento de la misericordia -, en donde, entre las extendidas alas de los Ángeles, Jehováh habla con el sumo Sacerdote, y donde permanentemente, día y noche, se manifiesta la gloria de Shekinah.

Desde este punto asciende, finalmente, el espíritu; lugar del cráneo que representa al Gólgota. Es un hecho clarividente de que el espíritu no sólo deja el cuerpo sino que también entra en él, por la coronilla, lo cual probablemente ha dado origen al relato de Santa Claus y su chimenea.

La Trinidad en el hombre mora en las tres grandes cámaras del cuerpo humano, desde las cuales irradian su poder a través de los tres mundos. Estos centros son: el cerebro, el corazón y el sistema de reproducción. Estas son las tres cámaras principales de la pirámide y, también, los lugares en donde se dan las iniciaciones de Aprendiz, Compañero y Maestro masón, todos éstos, grados de la Logia Masónica Azul. En estas tres cámaras moran el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, los cuales son simbolizados por la palabra de tres letras: AUM.

La transmutación, regeneración y desarrollo de estos tres grandes centros se produce por la repetición de la Palabra Pérdida la cual es el gran secreto de la Orden Masónica. De los nervios espinales vienen impulsos y fuerzas vitales que hacen eso posible. Por lo tanto, al masón se le advierte que debe considerar con todo cuidado su palabra substituta, que significa “la médula de los huesos.”

En el cerebelo, o cerebro posterior – el cual tiene a su cargo el sistema motriz del cuerpo humano y es el único cerebro desarrollado en el animal -, se encuentra el desarrollo de un pequeño árbol, el cual, por su forma arborescente, ha sido simbolizado como una rama de acacia y como tal se refiere a una alegoría masónica.

Los dos hemisferios del cerebro fueron llamados por los antiguos Caín y Abel, y tiene mucho que hacer con la leyenda del castigo de Caín, que es, literalmente, el castigo por el desequilibrio. Porque Caín, matando el espíritu de equilibrio, es enviado a vagar por la faz de la tierra. Yo tengo en mi poder un cráneo muy notable que, originalmente, descansaba sobre los hombros de un homicida. Es de una cualidad orgánica elevada, pero lleva la maldición de Caín. Este individuo tenía odio por alguien, y lo alimentaba muy cuidadosamente.

El alimentar un rencor, algunas veces, deviene una de las cosas más peligrosas. Este individuo juró que cuando encontrara a cierta persona, le arrancaría el corazón y se lo echaría a la cara. Pasaron varios años; su odio aumentaba. Al final, encontró a su enemigo, lo atacó y cumplió la amenaza. Fue ahorcado por el crimen, pero el cráneo, llevando el testimonio de su cerebro, revela un hecho muy interesante.

La mitad derecha del cerebro está bajo el control de Mercurio – el planeta de la inteligencia – y como resultado de que lo cruzan nervios en la base del cráneo, domina el lado izquierdo del cuerpo. El lado izquierdo del cerebro, bajo el control de Marte – el espíritu de la ira y del impulso – gobierna el lado derecho del cuerpo y del mismo modo el fuerte brazo derecho. Como resultado de su odio y el gobierno de Marte, que crecía por ese odio, la parte posterior del lado, izquierdo del cerebro llegó a ser justamente el doble en volumen que la del lado derecho. El individuo permitió que Marte controlara su naturaleza. La impetuosidad de Marte lo gobernaba, y pagó con su vida la maldición de Caín.

La ciencia sabe que hay una línea muy fina que separa la genialidad de la insanidad; porque, cualquier vicio o virtud dominante, el hombre la debe pagar con el desequilibrio. La falta de armonía siempre altera nuestro punto de vista, y un punto de vista erróneo siempre produce sufrimiento.








En el cráneo se halla “el tablero de los conmutadores” que controla las actividades del cuerpo. Toda función del hombre que tenga lugar debajo del cuello, tiene su control desde un centro de conciencia del cerebro. La prueba de esto es que cualquier lesión producida en determinados centros del cerebro, produce la paralización de varias partes del cuerpo. La ciencia médica sabe ahora que la médula espinal es una prolongación del cerebro, y algunos hombres con autoridad científica afirman que la médula es capaz de tener inteligencia, a lo largo de todo su recorrido. Esta médula es la espada flamígera que se supone está colocada verticalmente en los portales que cierran el Jardín del Edén. El Jardín del Edén es el cráneo, dentro del cual hay un árbol que tiene doce clases de frutos.

El cerebro está lleno de cámaras abovedadas y galerías, las cuales tienen su correspondencia en las bóvedas y arcos de los templos, siendo, indudablemente, el tercer ventrículo la Cámara del Rey de la Gran Pirámide. La médula espinal es la serpiente de los antiguos. En algunos lugares de la América Central y Sud América el Dios Salvador es llamado Quetzalcoatl. Su nombre significa: serpiente emplumada, y éste ha sido siempre su símbolo. Esta es la serpiente bronceada levantada por Moisés en el desierto. Los nueve anillos de la cola de la serpiente son llamados el número del hombre, y ellos representan las vértebras sacras y coxígeas, en cuyos centros se encuentra el secreto de la evolución humana.

Cada órgano del cuerpo físico esta reproducido en el cerebro, en donde está copiado por la ley de analogía. Hay dos formas humanas embriónicas, una masculina y otra femenina, entrelazadas en el cerebro. Éstas son el Yin y Yang de la China, los dragones blanco y negro mordiéndose entre si. Una de estas figuras tiene como órgano de expresión la glándula pineal, y la otra, el cuerpo pituitario. Estas glándulas de secreción interna, son dignas de consideración, pues ellas son factores de suma importancia en el desarrollo de la conciencia humana. Aunque aparecen como no teniendo ninguna función, no están atrofiadas, y como la Naturaleza no preserva ningún órgano innecesario, ellas deben tener un rol muy importante.

Es conocido que estas glándulas son mayores y más activas en las mentalidades con un alto grado de desarrollo y lo contrario ocurre en las de desarrollo inferior; y, en ciertos idiotas congénitos, ellas son muy pequeñas. Estas dos glándulas son llamadas la cabeza y la cola del dragón de la sabiduría. Ellas son los polos de cobre y de zinc de un circuito eléctrico, que tienen al cuerpo entero como una batería.

El cuerpo pituitario (que descansa en la “silla turca” del hueso esfenoide, directamente detrás y un poco debajo del puente de la nariz y conectado con el tercer ventrículo por un fino canal llamado: infundibulum) es el polo femenino, o centro negativo, que tiene a su cargo la expresión de la energía física. Su actividad regula en alto grado el tamaño y peso del cuerpo. Es también un termómetro que revela los desórdenes que hubieren en cualquiera de las cadenas de las glándulas internas.

La endocrinología (estudio de las glándulas internas y sus secreciones) esta todavía en un estado embrionario, pero algún día, se revelará como lo más importante de la ciencia médica.

En el mundo antiguo se conocía al cuerpo pituitario por los siguientes símbolos: la retorta de los alquimistas; la boca del dragón; la Virgen María; el Santo Grial; el cuarto creciente lunar; el baño purificador; uno de los querubines del Arca; la Isis de Egipto; Radha de la India; y la boca del pez. Puede ser muy bien llamado: la esperanza de gloria del hombre físico. En el extremo opuesto del tercer ventrículo y un poco más arriba, está la glándula pineal, la cual no deja de semejarse a una piña (de la cual toma su nombre).

Sir Ernest Alfred Wallis Budge (2), cuidador de las antigüedades egipcias en el Museo Británico, menciona, en una de sus obras, la costumbre egipcia de atarse conos de piñas sobre la cabeza. Declara que, en los rollos de papiros, esos conos están atados en lo alto de la cabeza de los muertos, cuando tienen que hacerse presente ante Osiris, señor del mundo inferior. Indudablemente que este símbolo se refiere a la glándula pineal.

Había, también, costumbre en ciertas tribus de África de atar pedazos de grasa sobre sus cabezas, y dejarlos que se derritieran al sol y les corriera sobre el cuerpo, como parte de normas religiosas. Es interesante observar que los Indios Americanos solían llevar su pluma – que originalmente era símbolo de su Cristo – en el mismo lugar en donde los monjes cristianos afeitan su cabeza. Los hindúes, enseñan que la glándula pineal es el tercer ojo, llamado el ojo de Dangma. Es Llamado por los buddhistas el ojo que todo lo ve, y en la cristiandad se habla de él como del ojo único.

Se nos dice que en épocas remotas la glándula pineal era un órgano de orientación, por el cual el hombre conocía el mundo espiritual, pero que, con la aparición de los sentidos materiales y los dos ojos objetivos, dejó de usarse, y, durante el tiempo de la raza lemur, se retiró al lugar que, actualmente, ocupa en el cerebro. Se dice que los niños, recapitulando sus períodos previos de evolución, tienen, alrededor de los siete años un uso limitado del tercer ojo, en cuyo tiempo los huesos del cerebro se desarrollan en conjunto.

Esto se relaciona con la condición semiclarividente de los niños, los cuales son, en el campo psíquico, mucho más sensitivo que los adultos. Se supone que la glándula pineal secreta un aceite, el cual es llamado resina, la vida del pino. Esta palabra parece estar relacionada con el origen de los Rosacruces, quienes trabajaban sobre las secreciones de la glándula pineal buscando la apertura del ojo único; porque en la Escritura se dice: “La luz del cuerpo es el ojo; por lo tanto, si tu ojo se hace único, el cuerpo todo será llenado con luz.”

La glándula pineal es la cola del dragón y en un extremo tiene una pequeña protuberancia parecida a un dedo. Esta glándula es llamada Joseph (José), porque es el padre del hombre Divino. La protuberancia semejante a un dedo, es llamada la vara de Dios; algunas veces, la lanza sagrada. Su contorno se asemeja a esas retortas que utilizaban los alquimistas para evaporar líquidos. Es un órgano espiritual, destinado, más tarde, a ser lo que fue al comienzo, esto es, el eslabón de enlace entre lo humano y lo divino.

El vibrante dedo en el extremo de esta glándula es la vara de Jesse y el cetro del alto Sacerdote. Algunos ejercicios, como se dan en las escuelas de Misterios del occidente y oriente, hacen vibrar este pequeño dedo, produciendo un sonido zumbante sordo, en el cerebro. Esto es, algunas veces, muy penoso, especialmente cuando el individuo que experimenta el fenómeno, lo que ocurre en la mayoría de los casos, no sabe nada de la experiencia a través de la cual está pasando.

En el medio del cerebro y rodeado por las circunvoluciones, está el tercer ventrículo, una cámara abovedada de iniciación. Alrededor de ella se sientan los tres reyes, tres grandes centros de vida y fuerza – el cuerpo pituitario, la glándula pineal y el thalamus óptico. En esta cámara hay, también una pequeña simiente como arenisca, la cual está indudablemente, conectada con el arca del rey que se halla en la Gran Pirámide. Se supone que el tercer ventrículo es el sitial del alma, y se dice que el aura que rodea la cabeza de los santos y sabios, representa el resplandor dorado que irradia este tercer ventrículo.

Entre los ojos y justo arriba de la raíz de la nariz, hay una dilatación en el hueso frontal del cráneo que es llamado el seno frontal. La ligera comba producida por la dilatación de este hueso, es conocida en frenología como el asiento de la individualidad. Es este lugar donde se colocan las joyas en la frente de los Buddhas, y es, también, desde este punto que la serpiente se levanta de la corona de los antiguos egipcios.

Varias de las Escuelas de Misterios enseñan que este es el sitial de Jehová en el cuerpo humano. Aunque su función se realiza por medio del sistema generativo, su centro de conciencia, como una parte del espíritu del hombre, esta localizado en un mar de éter azul, en el centro del seno frontal, llamado el velo de Isis. Cuando se estudia el cuerpo humano, clarividentemente, ese pequeño punto aparece, siempre, como un centro o punto negro y no puede ser analizado.

El monte Palatino de los antiguos, sobre el cual fueron construidos los templos de Júpiter y Juno, tiene, también, su lugar en el cuerpo humano. La estructura del hueso del paladar es una especie de colina, y arriba del mismo, en línea recta, están las dos órbitas de los ojos, las cuales son el Júpiter y Juno del mundo antiguo.

La cruz, desde luego, representa el cuerpo humano. Su parte superior es la cabeza del hombre, irguiéndose sobre la línea horizontal de los dos brazos abiertos. Como ya lo dijéramos, las grandes iglesias y catedrales del mundo han sido construidas en forma de cruz, y contienen (donde estaría la cabeza) el altar con sus velas encendidas. Estas velas simbolizan los centros espirituales que se hallan en el cerebro, y la costumbre de colocar una ventana sobre el altar, sugiere el delicado lugar que se halla en la parte superior del cráneo. El cráneo – la habitación superior – es el sanctum sanctorum del Templo Masónico, y a él sólo pueden aspirar los puros.

El hueso en forma de ala, que la ciencia médica conoce como esfenoide, es el escarabajo egipcio, llevando en sus garras el cuerpo pituitario y teniendo, también, en lo alto, las centelleantes chispas de la inmortalidad localizada en el seno frontal.

Se nos dice, en las mitologías antiguas, que los dioses bajaban del cielo y andaban entre los hombres, instruyéndoles en las artes y ciencias. De manera similar, los poderes divinos del hombre, descienden del mundo celestial de su cerebro para llevar a cabo la obra de construir y reconstruir las sustancias naturales. Se nos dice que al final de la evolución del cuerpo humano, éste se irá disolviendo lentamente retornando al cerebro (que fue su origen) hasta que no quede nada más que siete centros globulares irradiando siete sentidos de percepción perfectos, que son los espíritus ante el trono y los salvadores que son enviados al mundo para redimirlo por medio de los siete períodos de su desarrollo.

El hombre es una planta invertida; se nutre del sol como la planta lo hace de la tierra. Así como la vida de la planta asciende por su tronco para nutrir sus ramas y hojas, la vida del hombre (arraigada en el cerebro) desciende para producir el mismo resultado.

Esta vida descendente se simboliza por el mundo de los salvadores, que bajan al mundo para morir por los hombres. Más tarde, estas vidas retornan al cerebro, en donde ellas glorifican al hombre ante todos los mundos de la creación. Es suficiente ya, como relato sobre el cerebro.

Ahora, consideraremos la otra parte maravillosa del hombre, es decir, la espina dorsal.












LA ESPINA DORSAL
PARTE III













Conectando los dos mundos (arriba el cielo y abajo la esfera de la oscuridad) está la espina dorsal, una cadena de treinta y tres segmentos, que protege en su interior a la médula espinal. Esta escalera de huesos juega un rol muy importante en el simbolismo religioso de los antiguos. A menudo, se la menciona como un camino o escalera en espiral. Algunas veces se le llama la serpiente, otras, la vara o cetro.

Los hindúes enseñan que hay tres distintos canales o tubos en el sistema espinal. Los llaman Ida, Pingala y Sushumna. Estos canales conectan los centros inferiores generativos del cuerpo con el cerebro. Los griegos los simbolizaban por el caduceo, o báculo alado de Hermes. Éste consistía en un bastón largo (el Sushumna que va al centro), que terminaba en una perilla o bolita (que está en el centro de la médula oblongata).

A cada lado de esta perilla, están las alas arqueadas, que se utilizaban para representar los dos lóbulos cerebrales. Arriba de este báculo suben, alternativamente y en forma de espiral, dos serpientes, una negra y la otra blanca. Éstas representan el Ida y Pingala.

Los antiguos hindúes tienen una leyenda concerniente a la diosa Kundalini, en la cual se dice que ella descendió del cielo, por medio de una escalera o cuerda, a una pequeña isla que se halla flotando en el inmenso océano. Relacionando esto con la embriología, es evidente que la escalera o cuerda representa al cordón umbilical, y la islita el plexo solar.

Cuando la escalera es cortada y se desconecta del cielo, la diosa huye aterrorizada a refugiarse en una caverna (el plexo sacro), en donde ella se oculta totalmente a la vista de los hombres. Como Amaterasu, la diosa japonesa del Rostro Refulgente, ella debe ser sacada de su caverna, pues, mientras permanece ahí y se resiste a salir fuera, el mundo está en la oscuridad.

Kundalini, es una palabra sánscrita cuyo significado es: “una fuerza serpentina, o gas enroscado”. Esta fuerza, según lo declaran los sabios orientales, puede ser dirigida hacia arriba a través del canal espinal central (Sushumna). Cuando esta esencia se encuentra con el cerebro, abre el centro de la conciencia espiritual y percepción interna, llevando con ello la iluminación espiritual. El sistema cultural por el cual eso es posible, es la enseñanza más secreta de los santos orientales, porque ellos saben que esta fuerza serpentina o enroscada no sólo lleva a la iluminación sino que, como la serpiente que es un símbolo, es, también, mortalmente venenosa.

Conocimientos superficiales o fragmentos de ocultismo oriental están llegando frecuentemente al mundo Occidental, pero, lamentamos decirlo, con ellos vienen interminables sufrimientos y males, porque estas grandes verdades en las manos de individuos incapaces de comprenderlas o aplicarlas correctamente, destruyen la inteligencia y la razón.

A lo largo de la espina dorsal hay cierto número de nervios, ganglios y plexos. Todos estos tienen lugar en el simbolismo religioso. Por ejemplo, se nos dice, que los antiguos judíos llamaban al plexo sacro y al ganglio sacrocoxígeo, las ciudades de Sodoma y Gomorra.

Hay un pequeño plexo en la región de los riñones llamado plexo sagitario, al cual los antiguos llamaron la ciudad de Tarso, donde San Pablo luchó con las bestias. El ocultismo superior enseña que las flores de loto (centros nerviosos de la espina dorsal) son como polos negativos, que dan testimonio de los siete grandes centros positivos de conciencia localizados en el cerebro. Estos siete centros funcionan por medio de los otros centros que se hallan en la espina dorsal en la misma forma, aproximadamente, en que los siete espíritus ante el trono funcionan por medio de los cuerpos planetarios.

El discípulo es advertido de no trabajar con los centros que se hallan en la espina dorsal, sino que debe hacerlo con los centros gobernantes – los centros del cerebro.

El caminar errante de los Hijos de Israel en el desierto, el peregrinaje de los mahometanos a la Meca, los interminables peregrinajes de los santos hindúes que se pasan la vida yendo de un templo a otro, representan el peregrinaje del fuego espiritual (kundalini) a través de los centros nerviosos que se hallan a lo largo de la espina dorsal.

Siguiendo ciertas instrucciones particulares, la fuerza es llevada a estos centros, uno tras otro, hasta que, visto clarividentemente, se convierten estas áreas en una especie de flores luminosas, de las cuales dimanan rayos de luz, semejando los pétalos. Cada uno de estos lotos tienen diferentes números de pétalos de acuerdo con las ramificaciones nerviosas que dependen de él.

Se dice que el Logos, cuando llegó el momento de crear el universo material, entró en estado de profunda meditación, concentrando el poder de su pensamiento en los siete centros, semejantes a flores, de los siete mundos. Esa fuerza vital, descendiendo gradualmente del cerebro (el cual era el gran mundo superior) y penetrando en las flores de loto, una por una, dio nacimiento a los mundos inferiores.

Cuando, al final, ese fuego espiritual penetró en el centro más bajo, el mundo físico fue creado, y su fuego estaba en la base de la espina dorsal.

Cuando el mundo retorne a él de nuevo, y el Logos vuelva a ser supremo en conciencia, será porque retiró la vida de estos siete centros, comenzando por los inferiores, llevándolas nuevamente, al cerebro. Así es que la senda de evolución de todas las cosas vivientes es elevar este fuego, cuyo descenso hizo posible su manifestación en estos mundos inferiores y cuyo ascenso les pondrá, otra vez, en armonía con los mundos superiores.

Este mito de la fuerza vital que desciende y toma a su cargo el gobierno de los mundos, se encuentra en todos los pueblos civilizados de la tierra. Esto es el Hiram Abiff quien construyó el Templo Masónico (los cuerpos), y que fue muerto por los tres vehículos que él había formado. Tiene su similitud con el Cristo, muerto por los pecados del mundo.

Por el hecho de que este fuego espinal es una fuerza enroscada, serpentina, en todas partes del mundo se ha usado la serpiente para representar a los salvadores del mundo. El uraeus (emblema de serpiente) usado por los sacerdotes egipcios en su frente, era un símbolo del Kundalini, la sagrada cobra que, cuando fue elevada en el desierto, salvó a todos aquéllos que la contemplaron (Moisés y la serpiente de bronce).

Así como el cerebro es el centro del mundo divino, el plexo solar es el centro del mundo humano que, representando la semiconciencia, une la inconsciencia de abajo con la conciencia de arriba. El hombre no sólo es capaz de pensar con el cerebro; cierta fase del pensamiento es producida por los centros nerviosos del plexo solar.

















Representación de los 7 puntos Chakras y del Sistema Nervioso en el ser humano







Probablemente, antes de ir más adelante, será prudente describir la diferencia que hay entre un médium y un clarividente. Para la mayoría de las personas no hay ninguna diferencia, pero, para el místico, estas dos fases de la vista espiritual, están separadas entre si por los límites de las etapas totales en la evolución humana.

Un clarividente es aquél que ha elevado al cerebro la fuerza espinal serpentina y por su desarrollo ha merecido el derecho de percibir los mundos invisibles con la ayuda del tercer ojo, o glándula pineal. Este órgano de conciencia, que millones de años ha, conectaba al hombre con los mundos invisibles, se cerró durante el período lemúrico, cuando los órganos sensorios, perceptores del mundo objetivo, comenzaron a desarrollarse.

Los ocultistas, sin embargo, por el proceso de desarrollo al cual nos hemos referido someramente antes, pueden volver a abrir este ojo y por medio de él explorar los mundos invisibles. El clarividente no nace, se hace. Los médiums no se hacen, nacen.

El clarividente puede llegar a serlo sólo después de años, algunas veces, de vidas, de auto preparación; por el otro lado, el médium, sentándose en una habitación a oscuras o por otras prácticas similares, puede obtener ciertos, resultados en muy pocos días.

El médium usa el plexo solar como un espejo, y en sus nervios sensitivos son reflejados cuadros registrados en los éteres invisibles. A través del bazo (que es el portal del cuerpo etérico) el médium permite la entrada, en su constitución espiritual, de inteligencias desencarnadas, dando como resultado el oír voces y otras manifestaciones psíquicas.

La escritura automática se consigue permitiendo, al brazo etérico de una inteligencia extraña, el control temporario del brazo físico del médium. Esto no es posible hasta tanto el médium no quita su doble etérico del brazo, pues dos cosas no pueden ocupar el mismo lugar al mismo tiempo. El resultado de la separación periódica de las fuerzas vitales del brazo físico, es muy desastroso, llegando, frecuentemente, hasta la parálisis.

La mediumnidad es antinatural para el hombre, mientras que la clarividencia es el resultado natural del crecimiento y desarrollo de la naturaleza espiritual. Hay cien médiums por un clarividente, porque sólo puede llegarse a ser clarividente por el autodominio y el ejercitamiento de un tremendo poder; mientras que, el más débil, el más enfermo y más nervioso de los individuos, es el que mejor médium resulta. El clarividente desarrolla su mente llenándola de benéficos conocimientos, en tanto que la primera instrucción que se le da al que quiere ser médium, es: “Trate de dejar su mente vacía.”

La razón por la cual la mediumnidad, a través del plexo solar, es una retrogradación, puede ser resumida como sigue: Los espíritus-grupo, que controlan el reino animal, desempeñan sus cargos produciendo imágenes en el plexo solar, pues el animal no tiene mente autoconsciente. Su resultado es que, en lugar de pensar con su propio cerebro, piensa con el cerebro del espíritu-grupo, a quien esta unido por invisibles hilos magnéticos.

Estos hilos conducen sus impresiones y las fotografías en el sistema nervioso simpático. No teniendo voluntad propia, el animal es incapaz de combatir sus impulsos y, en consecuencia, los obedece implícitamente.

El hombre se gobierna a si mismo por medio del sistema cerebro espinal, porque ha desarrollado la individualidad, y el sistema simpático ya no lo gobierna más. Exponiéndose a los impulsos que le llegan por el plexo solar, el médium obstaculiza su propio desarrollo al no permitir que el sistema nervioso cerebro espinal controle su destino.

Al hombre siempre le ha gustado apoyarse en las cosas externas. No le agrada enfrentar cada problema y resolverlo con el cerebro que Dios le ha dado. Por eso, busca el apoyo de los mundos invisibles, pidiéndoles ayuda para realizar la obra que debiera llevar a cabo por su propio esfuerzo.

Miles de personas deben participar de la responsabilidad del médium, porque muchos de ellos siguen ese camino debido a que cientos de personas desean hablar con sus parientes muertos o tener informaciones reservadas sobre los valores de la Bolsa. Aquéllos que alientan cosas que ellos no harían por si mismos, son personalmente responsables por el daño que, por su egoísmo, han permitido que les llegue a otras personas.

La diferencia, por lo tanto, entre la mediumnidad y la clarividencia se halla cerca de la mitad de la columna vertebral. Es la diferencia entre lo negativo y lo positivo; es la diferencia que hay entre la oscuridad de una habitación en donde se realiza, a medianoche, una sesión espiritista y la ceremonia al mediodía en un templo.

Todos los órganos que se encuentran dentro del cuerpo humano tienen su significación religiosa. El corazón, con sus cámaras, es en si un templo erigido sobre la montaña del diafragma. El bazo, con su pequeño cuerpo en forma de sombrilla, concentra los rayos solares y tiene a su cargo el cuerpo etérico. Es este cuerpo etérico, enrollado dentro del bazo, el que inyecta en el sistema circulatorio los corpúsculos blancos de la sangre.

Nosotros sabemos que el cuerpo humano ha servido de inspiración para casi todas las invenciones mecánicas. Las bisagras han sido copiadas del cuerpo humano; lo mismo las perillas y la cuenca o alvéolo que las contienen.

Se nos ha dicho que la primera instalación de plomería fue reproducida de los sistemas circulatorios arterial y venoso. Centenares de máquinas e implementos han sido inspirados por los sutiles movimientos del funcionamiento de nuestros propios vehículos, porque el cuerpo humano es la más maravillosa máquina que pueda concebirse y, por eso, la mejor que pueda la mente humana estudiar.

La estrecha relación que existe entre el sistema generativo inferior y el cerebro en la parte superior (porque el cerebro es un sistema generativo positivo) se debe, desde luego, a la médula espinal que los conecta. En un momento determinado, cierto número de pequeñas puertas, que ahora separan el cerebro del sistema generativo, se abren, y el Sushumna se convierte en un abierto túnel y, así, cada impulso es llevado inmediatamente a ambos extremos del cuerpo.

Es por esta razón que el candidato hace voto de castidad, ya que la estrecha conexión existente en los discípulos avanzados entre el cerebro y el sistema reproductivo, exige una absoluta conservación de todas las energías vitales.

Las amígdalas están conectadas directamente con el sistema generativo; en realidad, ellas son parte de su polo positivo formado por el cerebro.

La deplorable costumbre actual de vacunar y de cortar las amígdalas a los niños apenas llegan al mundo, producirá en alguna época una definida degeneración de la raza. La mayoría de las amígdalas se infectan a causa de que el niño, en los primeros años, come demasiados dulces. La moral es no cortar las amígdalas, y suprimir los dulces.

La mayor parte de los padres son responsables por la enfermedad de sus hijos. Ya sea por su ignorancia o por indulgencia, ellos permiten que la inconsciencia infantil, que todavía no esta controlada por los vehículos superiores, los destruya antes de que la vida se exprese plenamente.

Cuando los niños están enfermos en los primeros años de vida, el médico encontrará, habitualmente, la causa del mal en los padres, y el padre o la madre – no el niño – deberá ser medicamentado por las píldoras que necesite. Si el estómago se mantiene en condiciones adecuadas, las amígdalas se mantendrán también en buenas condiciones.

La absoluta economía demostrada por la Naturaleza en la construcción de todas sus estructuras sería prueba suficiente de que el Señor no estuvo perdiendo su tiempo cuando hizo las amígdalas y el apéndice. Él tuvo, aparentemente, su razón para hacerlo, pero estos pobres, inofensivos órganos, se han convertido en una mina de oro para los médicos, quienes los quitan a la más ligera provocación.

Se nos dice que la posición vertical asumida por el cuerpo humano, que fuerza el contenido de la región intestinal a viajar, parte del tiempo, cuesta arriba, es la razón de la existencia del apéndice, que se ha perdido en las criaturas de porte horizontal. Cada órgano no sólo tiene su propósito visible sino, también, un invisible propósito espiritual, y puede ser envidiado el individuo que trata de llevar su vida preservando intactos, en todo lo que le sea posible, sus miembros y partes anatómicas originales.

En cuanto a la deuda de la ciencia para con el cuerpo humano, debemos agregar que el sistema decimal es el resultado del contar con los dedos del hombre primitivo, por lo cual el número diez se convirtió en la unidad de enumeración. El antiguo codo fue, también, la distancia entre el codo y el extremo del segundo dedo, o aproximadamente, dieciocho pulgadas. Así sucede si retrocedemos en el estudio de las cosas, encontrando que, casi todo con lo que el hombre se ha rodeado, es una adaptación del cuerpo con el cual Dios ha envuelto su espíritu.

El hombre va conquistando, gradualmente, el control no sólo de los órganos de su cuerpo sino, también, de sus funciones. La ciencia establece que ciertos órganos funcionan mecánica o automáticamente, pero el ocultismo considera que no hay nada mecánico en lo que se refiere a las funciones del cuerpo humano. Tomemos el ejemplo de un obrero tirando un trozo de hierro entre las ruedas y palancas de una maquina en perfectas condiciones de marcha. Se oirá un chirrido y la maquina se detendrá.

Por otro lado, si se tira, figuradamente, una llave inglesa dentro del cuerpo humano, éste, inmediatamente, comenzará el proceso de eliminarla. Rodeará al elemento extraño con una envoltura y tratará de absorberlo. Si esto es imposible, tratará de arrojarlo hacia afuera por algún canal adecuado para ese propósito. Si estos medios fracasan, se acostumbrará, en muchos casos, a la presencia del obstáculo y procurará seguir sus funciones de algún modo.

Esto demuestra, sin duda alguna, que las partes orgánicas del hombre poseen cierta forma inherente de inteligencia; por lo tanto, ellas no son máquinas, porque ninguna invención mecánica es capaz de tener inteligencia.

Paracelso, el gran médico suizo, quien, después de estar muchos años en el lejano Oriente retornó a Suiza para enseñar medicina, fue el primero que dio al mundo europeo su concepto de los espíritus de la Naturaleza. Enseñó que las funciones de la Naturaleza estaban bajo el control de pequeñas criaturas, invisibles para los sentidos normales pero que, trabajando a través de los reinos de la vida, minerales, plantas, animales, y partes del cuerpo humano, mantenían a todos ellos desenvolviéndose de una manera inteligente, bajo el control de la gran jerarquía celestial de Escorpión, que tiene a su cargo la construcción de los cuerpos en la Naturaleza, estos elementales son las inteligencias invisibles que gobiernan el cuerpohumano y sus funciones.

Como resultado de la siempre evolucionante conciencia del hombre, éste está adquiriendo un control más completo de las funciones de sus diversos órganos. Hay dos clases de músculos – voluntarios e involuntarios – siendo la diferencia que los músculos voluntarios, que son controlados por la mente consciente del individuo, tienen sus fibras que corren en dos modos y cruzándose entre si, mientras que los involuntarios no tienen fibras que los crucen.

El corazón ha sido considerado un músculo involuntario, pero está comenzando, ahora, a mostrar fibras cruzadas, prefigurando así los días en que el hombre consciente e inteligentemente regulará los latidos de su propio corazón. Lo mismo reza, con respecto a todos los otros órganos que sobreviven a los periódicos cambios que van teniendo lugar en la constitución del hombre.

Los santos orientales pueden, con todo éxito, vivir sin que su corazón lata; pueden pararlo y hacerlo latir a su voluntad. Echando la lengua hacia atrás y tapando así el pasaje del aire a los pulmones, pueden permanecer por meses inmóviles. Muchos chelas orientales, hacen esto mientras reciben iniciaciones espirituales fuera del cuerpo físico.

Se han registrado casos de santos que han sido enterrados vivos. Semanas más tarde, al ser desenterrados, se encontró que el cuerpo estaba seco como un cuero. Se le echó agua encima, y después de un cierto lapso, el hombre, que no había respirado durante semanas, se levantó y empezó a caminar. Éste es el resultado del extraordinario control que la mente es capaz de conquistar sobre las funciones del cuerpo.

El ocultismo enseña que hay todo un universo dentro del cuerpo humano; que él tiene sus mundos; sus planos, dioses y diosas. Millones de diminutas células son sus habitantes. Éstas están agrupadas en reinos, naciones y razas. Hay las células óseas y las células nerviosas, y millones de estas pequeñísimas criaturas, al agruparse, se transforman en una cosa compuesta de muchas partes.

El Gobernador Supremo y Dios de este gran mundo es la conciencia del hombre que dice: “yo soy“. Esta conciencia toma su universo y lo lleva hasta otra ciudad. Cada vez que va y viene por las calles, ella toma sus centenares de millones de sistemas solares y los lleva consigo, pero, siendo tan infinitesimales, el hombre no puede comprender que ellos son realmente mundos.

Igualmente, nosotros somos células individuales en el cuerpo de una creación infinita que se mueve a si misma a través de la infinitud, a una velocidad desconocida. Los soles, las lunas y estrellas, son, meramente, huesos del gran esqueleto compuesto de todas las sustancias del universo.

Nuestras propias minúsculas vidas son, simplemente, partes de esa infinita vida que circula y palpita a través de las arterias y venas del espacio. Pero todo eso es tan vasto que esta más allá de la comprensión de este pequeño “yo soy” en nosotros. Por lo tanto, podemos decir que ambos extremos son, igualmente, incomprensibles.

Vivimos en un mundo medio, con infinita grandeza por un lado e infinita pequeñez por el otro.

A medida que nuestro desarrollo se va ampliando, también lo hace nuestro mundo, dando como resultado el que vayamos comprendiendo cada vez más todas estas maravillas.

ESFENOIDES Y EVOLUCION

ESFENOIDES Y EVOLUCION DEL HOMBRE



De todos nuestros huesos el más complicado, es el esfenoides, que se encuentra en la base del cráneo. También es el primero que se forma en el feto. Visto desde arriba parece una mariposa. De perfil parece unas alas levantadas con una cola con una inclinación para abajo

Anne Dambricourt se puso a estudiar ese hueso desde los prosimios, en los cuales su esfenoides no tenía esa inclinación.
Hace unos 7 millones de años el esferoide comienza a inclinarse, permitiendo que el cerebro se expanda y sea mayor, pero al esferoide al inclinarse también cambia la posición de la columna vertebral y, eso es que nos obligo a tener una posición bípeda.
Hace unos 4 millones de años se inclina más y aparecen los australopitecos, a pesar de la gran variedad de especies de ese género, todos tenían el mismo Angulo de inclinación con respeto al cráneo.


Luego hace unos dos millones de años se inclina aun mas y da como resultado al complejo que llamamos Homo erectus,++ aquí tengo que aclarar que casi cualquier fósil de esa época es considerado una especie diferente, desde el llamado Homo antecesor en España hasta al hombre de Pekín, ya que fueron los primeros homínidos que salieron de África, creo que era una especie polimórfica, que tuvo cambios en su morfología debido a factores ecológicos, como en el caso del Homo floridenses que por vivir en una isla muy pequeña (con pocos recursos) se convirtió en pigmea, por eso a todos ellos los llamo Homo erectus una de las especies de Homo erectus, el egaster tenía una inclinación un poco mayor que el resto y se considera que esa especie fue la antecesora de los nedertalenses y los humanos en ellos el esfenoides se inclina aun mas, y da como resultado que libera a la laringe permitiendo el lenguaje.
Hace unos 200,000 años este se inclina aun mas, permitiendo un cerebro grande



Lo que más me asombro es que también lo comparo con datos odontológicos de todo el mundo, y parece que se está inclinando aun mas, en los asiáticos con más frecuencia que en otras partes, la gran mayoría de los niños tienen malformaciones del paladar. Parece que estamos a la puerta de la próxima evolución.

El hombre evoluciono en diferentes lugares casi al mismo tiempo. El hombre de Pekín evoluciono para crear a los actuales chinos, etc. Esto estaba soportado por la evidencia que se consiguió en Georgia y otros lugares del centro de Asia.
Todas las especies al parecer tienen un mecanismo en sus genes que cada cierto tiempo promueve mutaciones, la evidencia parece dar a entender que existe, y estaría en los genes reguladores.
Debido a eso el origen del hombre fue en varios lugares a la vez.




Anne Dambricourt realizo sus estudios gracias a los descubrimientos de Marie Deshayes aparte de el hallazgo de un fósil de austrolopiteco en Sudáfrica el cual ya era bípedo a pesar de vivir en los arboles con lo cual se querría dar a entender que la evolución no solo se da por adaptación sino que el organismo puede mutar y en base a eso el cuerpo se adapta (esta el caso de las jirafas las cuales un virus produjo el alargamiento de su cuello). El documental homo futurus de Thomas Johnson explica muy bien este asunto y ahí se ve que los antropólogos más conservadores se oponen a esta teoría por no ser muy "darwiniana". Los que se oponen a esta teoría sostienen que el cerebro fue creciendo y por ello el hueso esfenoides fue curvándose...



Eso es lo que parece sugerir el TIPO DE EVOLUCIÓN al que son debidos los cambios en el cerebro y sus productos de nuestra especie, según nos lo cuenta el magnífico descubrimiento de la paleontóloga Anne Dambricourt (y la ortodoncista Marie-Josèphe Deshayes, que también observó lo mismo en la base del cráneo y el anclaje maxilar), que vio que nuestro hueso esfenoides (el primero de nuestros huesos, con forma de mariposa, en formarse), sus cambios morfológicos (se dobla) y de disposición en nuestra bóveda craneal, nos conduce hacia un aumento de la masa encefálica, pues la bóveda craneal se eleva (al mismo tiempo que nos erguimos), aumento que condujo a la región más noble del cerebro, corteza cerebral. Última curvatura de ese hueso, o doblarse del mismo conduciendo a la aparición del hombre moderno, hace 160.000 años.



La evolución actual del Homo Sapiens

Publicado por Jordi Guzmán en 26 Julio 2007

Una de las pruebas de que aun estamos evolucionando como especie es el creciente número de problemas ortodrómicos que hay en la actualidad. Un número muy elevado de niños y niñas tienen problemas con la inadecuada alineación del maxilar inferior con el superior, esto, según algunos investigadores se debe que estamos cambiando, evolucionando, y esto no es precisamente una novedad, parece que empezó (o por lo menos se tienen los primeros datos) en la Edad Media. En Europa el 70 por ciento de los niños tienen problemas con las mandíbulas y los dientes mal alineados, en los Estados Unidos el 80 y en Japón el 95. Los ortodoncistas de todo el mundo se están dando cuenta que las mandíbulas y los huesos del cráneo están cambiando. Justo donde acaban las mandíbulas hasta el agujero por donde pasa la médula espinal hay un configuración ósea en forma de arco que, a medida que evolucionamos, se va arqueando cada vez más, es un hueso llamado esfenoide. Este hueso es el objeto de una controversia entre paleontólogos, de un lado los que afirman que la evolución es un proceso lento y constante provocado por el medio natural y por otro los que afirman que esta evolución sucede de forma escalonada justo cuando el esfenoide cambia de forma, de una forma programada y, atentos, simultanea.



Los primates más antiguos, los Lémures de Madagascar, tienen el esfenoide completamente plano. El primer cambio en la forma de este hueso comportó que los ojos se situasen en la parte frontal de la cara creando como consecuencia la visión estereoscópica, en los monos, esa fue la siguiente etapa; la segunda mutación, con una curva cada vez más acusada, produce la aparición de los grandes simios con un cerebro más grande y complicado. La tercera, hace aparecer al australopiteco, deja de ser un simio, pero aun no es un humano, tiene un cerebro cada vez más grande y desarrollado. La penúltima modificación hace aparecer el género que llamamos Homo, y con ella el lenguaje, la manipulación de herramientas y la expansión de la raza por el mundo. Y por ultimo hace solo 120.000 años ocurre la ultima mutación del hueso, con ella el cerebro recibe mucha más aportación de sangre y aparece el Homo Sapiens, es decir, nosotros. Se crea el arte (¿un primer intento de escritura?), el pensamiento abstracto y la utilización de herramientas cada vez más sofisticadas (y mortales).

Pero la autentica idea revolucionaria es la hipótesis de que estas mutaciones se dan por causas genéticas y simultáneamente, de esta forma se pueden explicar las diferentes evoluciones, aparentemente inconexas geográficamente, que aparecen en Europa y Asia. Una hipótesis actual aventura que estamos empezando a cambiar de nuevo nuestro esfenoides, de ahí que haya tantos problemas odontológicos.

1. En Nat Geo vi una parte de un documental acerca de la evolución del esfenoides el cual me pareció muy interesante aun que no pude verlo completo.
En este momento curso un magister en fisiopatología cráneo facial y cráneo cervical






Resumen final

La nueva teoría de la evolución del hombre dice:

En los 60 millones de años de evolución, el esfenoides ha cambiado de forma cinco veces, y en cada mutación o doblamiento del mismo aparecía una nueva especie de homínido.

La evolución es interna, el exterior, el medio ambiente influye pero en segundo plano.

1.-60 millones de años: Prosimios, Lémures de Madagascar. 40 millones de años el esfenoides se dobla hacia abajo por primera vez, Primera gran mutación en nuestra historia, este fenómeno no se ha visto jamás en otra especie. Esta es la aparición de monos. Estas mutaciones crearon cambios considerables, los ojos cambiaron la posición para mirar directamente hacia el frente.

2.- La mutación continua y por segunda vez el esfenoides se dobla. El cerebro llega a ser más complejo y la mandíbula menos saliente, aparecen los grandes monos, pueblan todo el planeta, solo cuatro especies han sobrevivido hasta nuestros tiempos: Los chimpancés, los gorilas, los orangutanes y los bonobos. Actualmente compartimos el 98% de nuestros genes con ellos.

3.- Hace 6 millones de años el esfenoides se dobla hacia abajo por tercera vez. Esta es la aparición del australopiteco, no es un mono pero tampoco es humano. Adquirieron cierta verticalidad aunque no como nosotros y podían correr y caminar erguidos. La especie australopiteco vivió durante 4 millones de años el esfenoides era similar en todos ellos, su inteligencia les permitió crear herramientas más sofisticadas, aun así no dominaron el fuego y al parecer nunca abandonaron el continente africano.

4.- Hace 2 millones de años el esfenoides se dobla por cuarta vez, y nuestros ancestros se enderezan aun más y aparece lo que llamamos homo: hombre. La proporción de sus piernas es diferente. Este homo erectus es un caminante un corredor, el desarrollo del cerebro parcialmente también libero a la laringe lo que hizo posible el habla. (Solo Chasquidos y primeras vocales).

5.- Hace 160 mil años el cerebro el esfenoides se dobla por quinta vez, y aparece el Homo Sapiens, el cerebro se vuelve más complejo, hay también una evolución cultural, comienza el pensamiento abstracto. La herramienta de piedra aparte de ser útil es un objeto de valor. El arte comienza a aparecer en las superficies de las rocas de la tierra, algunos expertos dicen que estos símbolos son el comienzo de la escritura. El descubrimiento de Anne Dambricourt acerca de la curvatura del esfenoides resuelve muchos misterios que para las antiguas teorías era cada vez más difíciles de explicar.





8.-Genes Reguladores
El Homo apareció en África hace 2 millones de años. Las teorías clásicas dicen que la evolución del homo sapiens empezó en África hace 160.000 años. El sapiens dejo el continente africano y colonizo el mundo; se dice que también desaparecieron otras especies.
El hombre después de la emigración continúo evolucionando y se ubico en diferentes regiones del planeta. Esto explica la existencia de Dalí en Asia y el Neandertal en otros lugares. Dalí muestra evidencias de que la evolución se desarrollo simultáneamente en diferentes partes del mundo.

9.- La explicación que ahora se da para la evolución esta en lo genes reguladores o genes arquitectos también llamados genes homebox, que controlan el desarrollo embrionario individual. Científicos han experimentado con estos genes reguladores inyectándole a una salamandra acuática hormonas que estimulan estos genes; el desarrollo de la salamandra se altero en pocos días. Sus agallas comenzaron a encogerse hasta desaparecer, la salamandra abandona el agua y se convierte en un animal terrestre con pulmones.
La mutación de solo dos o cuatro genes reguladores puede cambiar completamente la estructura de un organismo, esto explica las tremendas diferencias morfológicas que nos separan del mono a pesar de compartir el 98% de los genes.


Proceso Interno


3.-Proceso Interno
Si este proceso se ha transmitido durante millones de años, entonces existe dentro de nosotros la fuerza que impulsa nuestra evolución, nuestro proceso evolutivo es una historia interna que ha llevado a nuestros ancestros hace 60 millones de años hacia el hombre actual y nos conduce hacia el hombre del futuro.
La evolución es interior, el exterior viene después en segundo plano. Como se pensaba hace una veintena de años, el medio ambiente influye, pero ya no es primordial.

Formula matemática

Anne Dambricourt se tardo 10 años en investigar todo el globo craneal y llegar a alguna fórmula matemática para describir exactamente las transformaciones del esfenoides en el tiempo y descubrió que la evolución del homínido no sucedió gradualmente sino en grandes ciclos. Cada vez que el esfenoides continuaba su movimiento aparecía una nueva etapa en el proceso evolutivo. La historia de las sucesivas flexiones del esfenoides es de grandes mutaciones y esta es la historia que conduce al hombre a lo que es hoy.
Continua





6.-Aparición del llamado Homo
Hace 2 millones de años el esfenoides se dobla por cuarta vez, y nuestros ancestros se enderezan aun más y aparece lo que llamamos homo: hombre. La proporción de sus piernas es diferente. Este homo erectus es un caminante un corredor, el desarrollo del cerebro parcialmente también libero a la laringe lo que hizo posible el habla. Emitían chasquidos muy desarrollados hechos por la lengua y la boca que eran las vocales de entonces.

7.-Aparición del Homo Sapiens
Hace 160 mil años el cerebro el esfenoides se dobla por quinta vez, el cerebro se vuelve más complejo, hay también una evolución cultural, comienza el pensamiento abstracto. La herramienta de piedra aparte de ser útil es un objeto de valor. El arte comienza a aparecer en las superficies de las rocas de la tierra, algunos expertos dicen que estos símbolos son el comienzo de la escritura. El descubrimiento de Anne Dambricourt
Acerca de la curvatura del esfenoides resuelve muchos misterios que para las antiguas teorías era cada vez más difíciles de explicar.





4.- El esfenoides comienza a doblarse
Esta historia comienza hace 60 millones de años, cuando los bosques de todo el planeta estaban llenos de prosimios, nuestros primeros ancestros, los lémures de Madagascar son los últimos sobrevivientes de la especie. Hace 40 millones de años el esfenoides se dobla hacia abajo por primera vez, causando la primera gran mutación en nuestra historia, este fenómeno no se ha visto jamás en otra especie. Esta es la aparición de monos, cientos de especies que durante 40 millones de años poblaron los bosques de todo el planeta. Estas mutaciones crearon cambios considerables, los ojos cambiaron la posición para mirar directamente hacia el frente. La mutación continua y por segunda vez el esfenoides se dobla. El cerebro llega a ser más complejo y la mandíbula menos saliente, aparecen los grandes monos, pueblan todo el planeta, solo cuatro especies han sobrevivido hasta nuestros tiempos: Los chimpancés, los gorilas, los orangutanes y los bonobos. Actualmente compartimos el 98% de nuestros genes con ellos.

5.- Aparición del australopiteco
Hace 6 millones de años el esfenoides se dobla hacia abajo por tercera vez. Esta es la aparición del australopiteco, no es un mono pero tampoco es humano. Adquirieron cierta verticalidad aunque no como nosotros y podían correr y caminar erguidos. Durante 2 o 3 millones de años su hábitat era el bosque y en las noches se refugiaban en los árboles, para protegerse de sus depredadores. La especie australopiteco vivió durante 4 millones de años el esfenoides era similar en todos ellos, su inteligencia les permitió crear herramientas más sofisticadas, aun así no dominaron el fuego y al parecer nunca
Abandonaron el continente africano.


El Esfenoides

Esfenoides

El primer hueso en colocarse en su lugar y que establece la posición de los otros huesos a través de su forma es el que llamamos esfenoides, el hueso más complejo y diferenciado del cráneo. Este hueso oculto en el centro del cráneo, de unos 10 centímetros de ancho tiene forma de mariposa, ubicado a la altura del ojo justo bajo el cerebro, este hueso es el núcleo donde primero nuestro cráneo y después nuestro esqueleto se desarrollan. Delante de él está la frente, a los lados, los huesos temporales y parietales. Detrás, toda una serie de huesos que se ensamblan en la columna y determinan nuestra postura en dos pies.

El esfenoides es la piedra angular, la forma de este hueso ha evolucionado durante millones de años y cada vez que se doblaba hacia aparecer una nueva especie dentro de nuestra familia. Lo trascen-dental es que en 60 millones de años, el esfenoides ha cambiado de forma cinco veces, siempre doblándose un poco más.

El Embrión

Anne Dambricourt después de un largo estudio logro ubicar el momento en que la base craneal se forma y esta flexión sucede entre las siete u ocho semanas, al fin del periodo embrionario justo antes que comience el periodo fetal. El esfenoides es el primer hueso que se forma en el embrión, es plano como en todos los mamíferos, después aparece el cerebro, el sistema nervioso y el esfenoides se dobla y se abre.
Si por alguna razón el esfenoides del embrión no se dobla, queda como el cráneo de un niño, el cerebro apenas se forma y la mandíbula es enorme, recta, como los cráneos primitivos.







Nueva teoría de la evolución del hombre.

Sabemos que somos homos sapiens y nuestra especie apareció después de un largo proceso evolutivo hace miles de años. Es cierto que el hombre descendió del mono, ¿pero como el mono se convirtió en hombre? Estábamos seguros que los monos se levantaron en dos pies para sobrevivir, esta adaptación al medio era la fuerza impulsora de la evolución. Hoy numerosos fósiles contradicen esta teoría, diferentes científicos de distintas disciplinas llegaron a otra conclusión. La fuerza impulsora de la evolución no es externa, si no que está dentro de nosotros, Nace una nueva teoría, el homo sapiens no está al final de la línea de evolución, seguimos evolucionando, nuestras mandíbulas lo confirman.


Australopiteco

La teoría de que los monos se levantaron en dos pies, como medio de adaptación tiene fundamentos cada vez más contradictorios.
En las cuevas de Strekfontein Ron Clarke descubrió un fósil que revoluciono las teorías establecidas, un esqueleto intacto de un australopiteco que se remonta a unos 3.3 millones de años, lo llamaron Litle Foot, más que un mono pero todavía no humano.
Su esqueleto permitió a los expertos confirmar que se erguía en dos pies. Pero la forma de sus extremidades causo revuelo porque estaba más adaptada a vivir en los árboles que en la sabana. Al parecer un corte en le valle del Rift en África separo a los grandes monos en 2 grupos, uno se quedo en el oeste, en los bosques, el otro grupo del este se tuvo que adaptar a un nuevo ambiente: la sabana. Esto destruyo la hipótesis que se había mantenido por muchos años, de que el australopiteco se Levanto para ver más allá de los altos pastizales, y así poder sobrevivir y descubrir a sus depredadores. Nuestros ancestros ya se erguían en dos pies cuando aun vivían en los bosques esto destruyo la hipótesis de la humanización que se mantenía por más de 30 años.

Partiendo de cero

En 1983 la paleontóloga Anne Dambricourt, tuvo que comenzar de cero. Cuando comenzó a escribir su disertación sobre la evolución de las mandíbulas de nuestros ancestros fosilizados, se dio cuenta de que aparte de las diferencias de proporciones entre el mono y el hombre, era que si la forma de la mandíbula cambiaba, la forma de la cara también cambiaba, esto se debe a un cambio de posición de los huesos en la base.
Cuando los niños padecen de dientes no alienados se debe al desarrollo de todo el cráneo. En Europa el 70% de los niños tiene problemas de dientes no alienados, en Japón el 95% y estas cifras aumentan.
En el curso de la evolución la base del cráneo se inclinaba cada vez más hacia abajo y el no alineamiento de la mandíbula de los niños, se explica por la diferencias de ángulos que se produce en la base craneal.